El pasado miércoles 28 de octubre un tren de alta velocidad se descarriló en la zona de Urda, Toledo, provocando la peor Tragedia ferroviaria del país en la última década. El siniestro cobró la vida de 69 personas y dejó a más de 200 heridos, todos ellos ya identificados. La magnitud del desastre obligó a que el ministro de Transportes, Óscar Puente, compareciera ante la Diputación Permanente del Congreso para ofrecer explicaciones, decisión que culminó con su dimisión a última hora del martes.
Dimisión de Óscar Puente y reacción institucional
Estado de los pacientes
Según los últimos datos sanitarios, el número de pacientes internados en unidades de cuidados intensivos (UCI) se redujo a cuatro, tres menos que el día anterior, mientras que el total de altas hospitalarias alcanzó los 88. En la actualidad, 22 afectados siguen ingresados en cuatro hospitales de la Comunidad de Castilla-La Mancha, de los cuales 18 ocupan camas de hospitalización convencional y cuatro permanecen bajo vigilancia intensiva.
Reacciones políticas y judiciales
El sindicalismo a través de la UGT interpuso una querella contra ADIF por presunta filtración de información confidencial. En el Parlamento, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, estrechó la mano de Puente y le susurró al oído «has sido un gran ministro», aunque exigió responsabilidad. Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, respondió al presidente Pedro Sánchez con un crudo «aplícatelo» tras el elogio a la dimisión. Otros cargos del PSOE, como Salvador Illa y María Jesús Montero, destacaron la dignidad y el compromiso del exministro al asumir su responsabilidad frente a las víctimas.
Seguridad de la alta velocidad española bajo la lupa
Los dos accidentes mortíferos ocurridos en los últimos nueve meses (Adamuz y Urda) han colocado a la red española como la más peligrosa del planeta en cuanto a trenes de alta velocidad. De los 270 fallecimientos registrados a nivel mundial en este tipo de sistemas, casi la mitad ocurrió en España, superando a potencias como Japón, China, Alemania, Francia e Italia, donde no se ha registrado ningún siniestro de similar gravedad en el mismo periodo.
El debate sobre la preparación de los maquinistas también cobró relevancia. Hasta hace poco, la formación incluía varios años como ayudante en otras categorías ferroviarias; actualmente, los conductores completan un curso intensivo de doce meses sin pasar por esas etapas de aprendizaje, lo que, según algunos analistas, podría haber incidido en la gestión de la emergencia.
El aire como alternativa: cómo las aerolíneas cubren la falta de tren
Low-cost amplían rutas
Frente al vacío dejado por la suspensión del AVE, compañías como Wizz Air, Ryanair y Volotea anunciaron nuevas frecuencias entre Madrid y las capitales andaluzas. Wizz Air abrió dos rutas diarias a Málaga y Sevilla a partir del 6 de noviembre, con tarifas que oscilan entre 45,99 y 99,99 euros. Ryanair programó dos vuelos diarios a Málaga desde el 14 de noviembre hasta el 10 de enero, mientras que Volotea añadió cerca de 100 vuelos adicionales, estableciendo un máximo de 75 euros por trayecto en tarifa básica.
Iberia y Air Europa congelan precios y suman plazas
Iberia e Iberia Express incrementaron su capacidad en un 93 % entre Madrid y Sevilla y Málaga, añadiendo 20.718 asientos y 98 vuelos no previstos inicialmente. Los billetes se mantuvieron limitados a 99 euros en clase turista y 149 euros en Business hasta el 8 de noviembre. Air Europa, por su parte, aumentó a tres vuelos diarios a cada destino y programó una cuarta frecuencia los martes, jueves y viernes. Ambas aerolíneas también reforzaron su flota con Airbus A321 para maximizar la oferta de asientos.
El cierre temporal del corredor ferroviario también benefició a otros medios de transporte. La empresa de autobuses Socibus amplió su flota y horarios, mientras que la plataforma de coche compartido BlaBlaCar registró un aumento del 150 % en la publicación de plazas para el eje Madrid-Andalucía, ofreciendo una solución complementaria a los viajeros atrapados por la interrupción.



