Con la llegada del verano de 2026, la movilidad en la península ibérica se encuentra en una fase de transformación. El carnet de conducir por puntos instaurado en 2006, cumplió dos décadas; aunque sus primeros años redujeron la mortalidad en un 60%, la tasa se ha estabilizado alrededor de 1.700 muertes anuales desde 2013. Ante este estancamiento, la Comisión Europea ha puesto en marcha una revisión profunda de la normativa que regirá a los más de 250 millones de conductores del bloque.
Un carnet de conducir europeo digital y uniforme
La propuesta central consiste en crear un permiso digital que podrá llevarse en el móvil y será reconocido en los 27 Estados miembros. La herramienta tendrá la misma validez legal que el documento físico y eliminará trámites burocráticos al cruzar fronteras. Además, la nueva directiva establece criterios comunes de renovación con plazos idénticos a partir de una edad determinada y pruebas más estrictas para los conductores noveles. La homogeneización también contempla la incorporación de inteligencia artificial y sistemas de asistencia, como frenado automático de emergencia, para elevar el nivel de seguridad en toda la UE.
Sanciones transfronterizas y requisitos para el permiso internacional
Otro pilar del proyecto es la eliminación de la impunidad al cruzar límites nacionales. Las sanciones graves y la retirada del permiso en un país miembro tendrán efecto inmediato en todo el territorio europeo, evitando que un conductor pierda el carnet en Francia y continúe conduciendo en Alemania sin restricciones. Mientras la reforma se finaliza, los españoles que necesiten viajar al extranjero deben contar con el carnet internacional. Este documento, que complementa al permiso nacional, se solicita mediante la sede electrónica de la DGT pagando la tasa correspondiente, o de forma presencial mediante cita previa en la Jefatura de Tráfico, aportando DNI, foto y el permiso vigente.
Velocidad máxima de 100 km/h y su impacto en el permiso A2
Paralelamente, se debate en Bruselas la reducción del límite de velocidad en autopistas a 100 km/h. La iniciativa, impulsada por el economista austríaco Günther Fehlinger-Jahn, se basa en datos del Umweltbundesamt que demuestran una disminución del consumo de combustible y de CO₂ de alrededor del 23% al pasar de 130 a 100 km/h. Aunque la propuesta aún no tiene carácter vinculante, la discusión ha tomado fuerza porque afecta directamente a los titulares del carnet A2 que autoriza motos de hasta 35 kW. Un límite más bajo reducirá el consumo de las dos ruedas, pero también estrechará la distancia con el tráfico de vehículos más pesados, obligando a los motoristas a replantear sus estrategias de adelantamiento.
Calendario y puesta en marcha progresiva
La directiva debe ser transpuesta a la legislación nacional antes de finales de 2028. Algunos requisitos, como el uso del carnet digital, podrían comenzar a aplicarse de forma escalonada a partir de 2026, mientras que la armonización de sanciones y los criterios de renovación seguirán un ritmo progresivo. Los Estados miembros dispondrán de un periodo de adaptación para actualizar sus sistemas de gestión y capacitar a los agentes de tráfico en la nueva plataforma digital.
Los próximos años definirán si estas medidas lograrán reducir significativamente los índices de mortalidad y el consumo energético en las carreteras europeas.



