La mañana del 16 de octubre de 2026 la Comunidad de Madrid anunció el cierre de la estación de Metro de Sol para llevar a cabo trabajos de limpieza y seguridad motivados por lo que calificó como condiciones de insalubridad relacionadas con una acampada de protesta en la Puerta del Sol. La medida implicó la interrupción de las paradas de las líneas de metro que sirven a esa estación, mientras que la estación de Cercanías ubicada en el mismo emplazamiento, siguió abierta al público.
El cierre se activó a mediodía, con el acceso cortado por personal de seguridad, y la Comunidad explicó que era necesaria una limpieza urgente de los pozos de ventilación y una desinfección que, según sus responsables, solo puede realizarse desde la superficie de la plaza. La Consejería de Transportes insistió en que los trabajos son necesarios para garantizar la salud de los trabajadores y de los viajeros.
Motivos técnicos y acciones anunciadas por la Comunidad
Las autoridades regionales señalaron que en informes técnicos detectaron la acumulación de residuos orgánicos —como orines y heces— en los accesos y pozos de ventilación del suburbano, lo que habría generado olores y riesgos. Según la versión de la Comunidad, se han reportado evidencias que justifican una desinfección y un tratamiento químico del recinto, medidas que motivaron el cierre indefinido hasta completar dichos trabajos desde la superficie de la Puerta del Sol.
En paralelo, se pidió la intervención de la Delegación del Gobierno para que proceda al desalojo de la acampada, una petición que por el momento no ha sido aceptada por la autoridad estatal competente. La administración regional argumentó que sin la posibilidad de actuar desde la plaza no es factible realizar las labores necesarias para restablecer las condiciones higiénicas en la estación de metro.
Respuesta de Cercanías, sindicatos y actuaciones policiales
El operador ferroviario que gestiona la red de Cercanías informó que su estación en Sol permanece operativa y disponible para usuarios, indicando que no se han detectado problemas de salubridad en sus instalaciones. Es preciso subrayar que, aunque ambas estaciones comparten el vestíbulo, no comparten los mismos accesos, lo que ha permitido mantener el servicio ferroviario.
Por su parte, las secciones sindicales de Metro de Madrid —CCOO, UGT y Solidaridad Obrera— desmintieron haber solicitado el cierre y se desvincularon «completamente» de la decisión, afirmando que no se les facilitaron las mediciones de los servicios de prevención que, según la Consejería, sustentan la clausura. El Comité de Empresa aseguró no haber sido informado previamente de la medida.
Además, durante la madrugada previa a la clausura se produjo la detención de un integrante de la acampada por amenazas con un arma blanca a una coordinadora del grupo; las fuerzas de seguridad le intervinieron sustancias durante el registro y mantiene abiertas diligencias por los hechos. Ese incidente se ha utilizado en los discursos públicos para subrayar problemas de convivencia en la protesta.
Impacto local y reacciones políticas
Autoridades regionales han advertido del impacto de la acampada en el comercio y la imagen turística del entorno, especialmente con la cercanía de la campaña comercial de fin de año. El cierre del metro se ha presentado como una medida preventiva ante riesgos para la salud y posibles dificultades en una hipotética evacuación de la estación.
Los responsables municipales y regionales han elevado el tono de sus críticas contra los acampados, mientras que la Delegación del Gobierno, que gestiona la seguridad estatal, mantiene su propio criterio sobre la idoneidad de ordenar un desalojo inmediato. En este contexto, las sanciones administrativas impuestas en la zona por infracciones de ordenanza y consumo han aumentado en los últimos días.
En las próximas horas y días, la reapertura de la estación de Metro de Sol dependerá de la realización efectiva de las labores de limpieza y de las decisiones sobre la gestión de la acampada en la Puerta del Sol. Mientras tanto, la estación de Cercanías continúa en servicio y los trenes ferroviarios siguen parando en la plaza, aportando una alternativa de transporte para los usuarios afectados.



