España está experimentando una serie de cambios climáticos extremos que han dejado a muchos preguntándose qué está pasando. Tras días de temperaturas asfixiantes, el país se prepara para un cambio radical en el clima. Este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de la influencia del chorro polar una corriente de aire que fluye a gran altura y que está causando una ondulación en la atmósfera.
El chorro polar es una corriente tubular de aire que viaja a gran velocidad entre los 50 y 60 grados de latitud, a una altitud de entre 9 y 12 kilómetros. Aunque su velocidad puede alcanzar los 250 km/h, lo que realmente afecta el clima es su trayectoria. En condiciones normales, el chorro fluye de oeste a este de manera recta, pero a menudo se ondula creando patrones climáticos impredecibles.
El impacto del chorro polar en el clima español
Cuando el chorro polar se ondula, crea dos estructuras fundamentales: las dorsales y las vaguadas. Las dorsales empujan el aire cálido subtropical hacia latitudes más altas, provocando olas de calor. Por otro lado, las vaguadas empujan aire de origen polar hacia el sur, generando inestabilidad atmosférica y tormentas.
En los próximos días, una potente cresta de bloqueo en el Atlántico obligará al chorro polar a ondularse sobre la Península Ibérica, abriendo la puerta a las vaguadas y a las bolsas de aire frío en altura. Según las previsiones de AEMET la primera quincena de agosto comenzará con una disminución de las temperaturas extremas y la llegada de una primera vaguada que inestabilizará rápidamente la atmósfera, generando tormentas que podrían ser severas.
Zonas afectadas por las tormentas
Las zonas más afectadas por estas tormentas serán el cuadrante nordeste de España, incluyendo el bajo Ebro, Huesca, Lleida y amplias zonas de Aragón y Cataluña. Estas regiones se preparan para lluvias intensas que podrían venir acompañadas de granizo. Tras una breve tregua a mediados de semana, a partir del jueves se espera una reactivación de las tormentas, afectando a Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y el norte de la Comunidad Valenciana.
El retorno del calor extremo
Mientras el norte y el este de España se defienden de las tormentas, la parte ascendente de la onda del chorro polar devolverá el calor extremo a otras regiones. A partir del jueves y de cara al fin de semana, los termómetros volverán a dispararse, alcanzando los 36–39 ºC en ciudades como Madrid, Extremadura, el interior mediterráneo, el valle del Ebro y el sur de Canarias. Se espera que en puntos de Córdoba o Jaén los termómetros superen los 40 ºC.
El papel del cambio climático en los incendios forestales
Cada vez que España sufre incendios forestales, surge el debate sobre las causas. Algunos culpan al cambio climático mientras que otros señalan la mala gestión del monte. La realidad es que ambas cosas son ciertas y se complementan. Un estudio del grupo internacional World Weather Attribution concluyó que el cambio climático hizo que los grandes incendios del verano de 2026 fueran 40 veces más probables en España y Portugal.
El clima no enciende la chispa, pero decide cuánto combustible hay disponible, cuánto tarda en secarse y cuánto dura la ventana en la que un incendio pequeño se puede apagar antes de que se descontrole. Sin embargo, la gestión del territorio también juega un papel crucial. Según el informe de WWF España el 78% del gasto público en incendios se destina a apagarlos y solo el 12% a evitarlos. Esta falta de inversión en prevención es un factor clave en la gravedad de los incendios.
La formación de pirocumulonimbos
Los incendios extremos en España y Francia han dado lugar a la formación de pirocumulonimbos nubes que se originan por el fuego y que pueden generar su propia meteorología. Estas nubes, también conocidas como flammagenitus se forman cuando el calor del incendio crea corrientes ascendentes que alcanzan zonas altas de la atmósfera, donde el vapor de agua se condensa.
Los pirocumulonimbos pueden generar rachas de viento muy fuertes y reventones, lo que dificulta enormemente las labores de extinción. Además, pueden producir rayos, que a su vez pueden causar nuevos focos de incendio. Este fenómeno convierte las tareas de extinción en una misión casi imposible, como han reconocido los bomberos franceses.
El cambio climático está creando condiciones ideales para la formación de estos fenómenos extremos. Según Theodore Keeping, especialista en el análisis de incendios en el Imperial College de Londres, los fuegos desatados este verano en España y Francia son los más extremos hasta la fecha en Europa por su tamaño y capacidad para crear este tipo de nubes.



