En medio del bullicioso Barrio Gótico, El Call permanece como una pequeña cápsula del siglo IX al XV, donde la vida judía forjó parte esencial de la historia de la ciudad. Cada esquina revela trazos de una comunidad que, durante más de setecientos años, combinó comercio, saber y fe, antes de desaparecer tras la violencia de 1391.
Orígenes y época de esplendor
Los primeros indicios de presencia judía aparecen en los registros de la Alta Edad Media, pero es a partir del siglo IX que la población se asienta de forma permanente. El término kóhal que significa «comunidad», dio origen a la palabra Call utilizada en Cataluña para designar los barrios judíos. Con el crecimiento económico de Barcelona en los siglos XII y XIII, el Call se transformó en un núcleo vibrante: sinagogas, escuelas (yeshivot), talleres artesanales y comercios llenaban sus estrechas callejuelas, convirtiéndolo en una auténtica ciudad dentro de la ciudad. Durante el reinado de Jaume I, la comunidad disfrutó de protección legal y participó en actividades como la medicina y la administración, lo que la llevó a ser reconocida como uno de los centros intelectuales judíos más influyentes del Mediterráneo occidental.
La violencia de 1391 y el final del Call
El verano de 1391 marcó un punto de inflexión irreparable. Una oleada de disturbios antijudíos sacudió varias urbes de la Península Ibérica; en Barcelona, los agresores asaltaron el Call, provocando masacres, conversiones forzosas y el éxodo de gran parte de la población. A pesar de que algunos judíos permanecieron durante años, la comunidad perdió su cohesión y sus edificios religiosos fueron reutilizados o demolidos. Con el tiempo, las sinagogas desaparecieron y las calles del Call se integraron al tejido urbano cristiano, dejando sólo rastros visibles bajo capas de piedra y ladrillo.
Recorrido contemporáneo por El Call
Call, Banys Nous, Sant Domènec del Call y Sant Sever
Hoy el visitante puede seguir el trazado medieval caminando entre la Plaza Sant Jaume y la Catedral de Barcelona. Las calles del Call, Banys Nous, Sant Domènec del Call y Sant Sever conservan la estrechez típica de la Edad Media, fruto de la limitada expansión dentro de las murallas. Al pasear, observa puertas de madera, ventanas con rejas de hierro y patios internos que evocan la vida cotidiana de los judíos. Cada detalle arquitectónico, por pequeño que sea, invita a imaginar los mercados y los estudios que una vez animaron el barrio.
La Sinagoga Mayor
Ubicada en el número 7 de la calle Marlet, la Sinagoga Mayor de Barcelona es considerada una de las más antiguas de Europa. Oculta durante siglos entre los edificios góticos, la estructura fue redescubierta mediante investigaciones arqueológicas a finales del siglo XX. En su interior se reunían rezos, debates y decisiones comunitarias; era el corazón espiritual y cultural del Call. Hoy, aunque el espacio es reducido, se pueden contemplar restos de la arquitectura original y conocer, a través de paneles explicativos, la función que desempeñó en la vida judía medieval.
El Museu d’Història de Barcelona – El Call
En la placeta de Manuel Ribé, a pocos pasos de la sinagoga, se encuentra el Museu d’Història de Barcelona – El Call. La exposición permanente muestra hallazgos arqueológicos, documentos y objetos litúrgicos que narran la evolución de la comunidad desde sus orígenes hasta su desaparición. Entre los objetos expuestos destacan fragmentos de mikve (baños rituales) y manuscritos que pertenecieron a figuras como Shlomo ben Adret e Isaac ben Sheshet. Visitar el museo brinda el contexto necesario para comprender la magnitud del legado judío en la Barcelona medieval y su influencia en la cultura mediterránea.
Para disfrutar al máximo, se recomienda recorrer El Call a primera hora de la mañana o al caer la tarde, cuando la luz suaviza las fachadas y el ambiente se vuelve más introspectivo. Combinar la visita al Call con la cercana Plaça del Rei o la Plaça de Sant Felip Neri permite conectar distintas capas históricas de la ciudad, desde la Barcino romana hasta la Barcelona contemporánea.



