El rey Harald V de Noruega ha fallecido a los 89 años, dejando un vacío en el corazón de su nación. Su muerte, anunciada el 28 de agosto de 2026, marca el fin de una era para Noruega. Harald V fue un monarca querido y respetado, conocido por su dedicación incansable al servicio de su país y su pueblo.
El féretro del rey será trasladado desde la capilla del Hospital Nacional hasta el Palacio Real, en un recorrido que incluirá a la familia real noruega. Su hijo, Haakon asumirá el trono como Haakon VIII un nombre cargado de historia y significado para Noruega.
Un rey con un legado histórico
Harald V no solo fue un monarca, sino también un símbolo de resistencia y democracia. Durante la Segunda Guerra Mundial, su familia tuvo que huir de la invasión nazi, un evento que marcó su vida y su reinado. Su abuelo, Haakon VII se negó a reconocer al gobierno colaboracionista de Vidkun Quisling y esta resistencia se convirtió en un pilar fundamental de la monarquía noruega.
El rey Harald V también fue conocido por su amor por el pueblo. A diferencia de otros monarcas europeos, Harald decidió casarse con Sonja Haraldsen una plebeya, desafiando las tradiciones y ganando el corazón de los noruegos. Este acto de amor y rebeldía lo convirtió en un símbolo de modernidad y libertad.
Un monarca olímpico y popular
Harald V no solo fue un rey, sino también un deportista apasionado. Participó en tres ediciones de los Juegos Olímpicos como regatista y tuvo el honor de portar la bandera de Noruega en los Juegos de Tokio en 1964. Su amor por el deporte y su espíritu competitivo lo hicieron aún más querido por su pueblo.
Su popularidad fue inigualable, con índices de aprobación cercanos al 85%, convirtiéndolo en uno de los jefes de Estado más respaldados del mundo. Su capacidad para conectar con la gente y su sencillez lo hicieron un monarca único en la historia de Europa.
El adiós a un rey querido
El fallecimiento de Harald V ha sido lamentado por líderes y ciudadanos de todo el mundo. Los reyes Felipe y Letizia de España han expresado su pésame y admiración por el monarca noruego, destacando su responsabilidad y dignidad. Incluso en l’Alfàs del Pi una localidad alicantina con una gran colonia noruega, se han trasladado condolencias por su muerte.
El rey Harald V dejó un legado de unidad y libertad que perdurará en la historia de Noruega. Su hijo, Haakon VIII ahora debe continuar con este legado, sabiendo que cuenta con el apoyo de toda la nación. El adiós a Harald V es el fin de una era, pero su espíritu y valores seguirán inspirando a las generaciones futuras.



