Un escándalo de proporciones internacionales ha sacudido a Estonia, llevando a la renuncia del ministro de Defensa Hanno Pevkur. En el centro de la tormenta está un contrato de 70 millones de euros con una empresa italiana para la provisión de municiones a Ucrania, que terminó en un rotundo fracaso.
El acuerdo, firmado en el verano de 2024 involucraba la entrega de proyectiles de cañón para apoyar la resistencia ucraniana. Estonia, siendo uno de los principales apoyos de Kiev, no produce este tipo de municiones y utilizó fondos del programa European Peace Facility para adquirirlas de la empresa italiana Datasel Srl con sede en La Spezia.
El contrato fallido y sus consecuencias
La Datasel Srl fundada en 2005 por Sandro Pazzini un exgerente de Oto Melara (ahora parte de Leonardo) y administrador del consorcio europeo de misiles MBDA fue adquirida en 2024 por el grupo indio Neco Defence Munitions. A pesar de presentar un catálogo amplio de municiones, una investigación del National Audit Office estonio reveló que ni Datasel ni Neco habían producido jamás municiones.
Al firmar el contrato, las autoridades de Tallinn pagaron 15 millones de euros seguidos de otros 10 millones en octubre de 2024. Las primeras entregas, previstas para noviembre, fueron pospuestas por dificultades técnicas. A pesar de los retrasos, los pagos continuaron, llegando a un total de 70 millones de euros. Solo en 2025 llegaron algunos proyectiles, pero fueron de pésima calidad y considerados inutilizables.
Las declaraciones de Sandro Pazzini y el conflicto político
Sandro Pazzini declaró que la gestión de Datasel pasó completamente a los nuevos propietarios de Neco en 2024. Vendió su última participación del 10% a principios de 2026, manteniendo solo una colaboración para las licencias de exportación. Según Pazzini, Datasel se convirtió en una sociedad de comercio, confiando en filiales en Romania y la República Checa para la producción.
La situación desencadenó un intenso debate político en Estonia, con una investigación penal y un juego de culpas entre los involucrados. El gobierno de Tallinn inició una demanda contra Datasel y se dirigió a la Corte Europea de Arbitraje de Estrasburgo. Elmar Vahe director general del Center for Defense Investments (RKIK) declaró que no habría aceptado tales condiciones, mientras que su predecesor, Magnus-Valdemar Saar rechazó las acusaciones, explicando que los compras a terceros siempre conllevan riesgos.
Las dimisiones de Hanno Pevkur y el debate político
Hanno Pevkur anunció su renuncia a través de Facebook afirmando haber tomado las decisiones correctas para fortalecer la defensa estonia. Destacó que Estonia está más protegida y que el pueblo debe continuar apoyando a Ucrania para fortalecer su propia seguridad. La cuestión está en el centro del debate en un país que este año destinará el 5,4% de su PIB a las fuerzas armadas, con un aumento del 42%.
Este episodio revela la carrera despiadada por los armamentos impulsada por el conflicto ucraniano. Han surgido numerosas iniciativas para adquirir armamentos y municiones, con inversiones millonarias y una cadena de proveedores que se ha extendido por todo el mundo. Un torbellino de dinero del que será difícil rastrear las huellas y en el que planea la sospecha de sobornos colosales.



