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Al dejar atrás el bullicio de Atenas, la carretera se estrecha entre montañas que se oscurecen, y uno se da cuenta de que ha llegado a un lugar donde la Grecia clásica se transforma. En este escenario, Mystras se presenta como un eco de tiempos pasados, un sitio donde la historia parece cobrar vida en cada piedra. Esta antigua ciudad, ubicada en la región de la Morea, es un vestigio del impresionante Imperio Bizantino y un destino que invita a la exploración.
Fundada en el siglo XIII por los cruzados bajo el mando de Guillermo II de Villehardouin, Mystras fue rápidamente incorporada al dominio griego, emergiendo como un vibrante centro cultural y político. Con el tiempo, su esplendor se desvaneció bajo la ocupación otomana, pero sus ruinas siguen narrando historias de un pasado glorioso.
Lo que puedes ver en Mystras
Visitar Mystras es una experiencia que exige tiempo y energía, pues la ciudad está dispuesta en un terreno montañoso. La estructura de la ciudad antigua se divide en dos niveles: la parte alta y la parte baja, unidas por caminos empedrados que ofrecen una perspectiva única del valle del Eurota. La subida a la cima no solo es un ejercicio físico, sino también un viaje a través de la historia.
Castillo de Villehardouin
En la cúspide de este fascinante lugar se alza el Castillo de Villehardouin, un baluarte defensivo rodeado por murallas que ofrecen vistas impresionantes de los campos y olivares circundantes. Construido en 1249, el castillo presenta torres cuadradas y pasarelas defensivas que todavía conservan vestigios de la ocupación otomana, recordándonos la importancia estratégica de esta fortaleza.
Agia Sofia
Entre las joyas arquitectónicas de Mystras, la iglesia de Agia Sofia destaca como un ejemplo sublime de la arquitectura bizantina tardía. Su exterior, adornado con piedras de colores dispuestas en patrones geométricos, contrasta con el magnífico interior donde un pavimento musivo conocido como “el omphalion” resplandece, simbolizando la centralidad espiritual de este lugar. La estructura de la cúpula, que se apoya en una cruz inscrita, es una fusión perfecta de tradiciones orientales y latinas.
Otros lugares de interés
El Palacio del Despota se erige majestuosamente en la parte alta de Mystras, representando uno de los pocos ejemplos de la arquitectura civil bizantina tardía. Esta imponente edificación dominaba la plaza que servía como centro administrativo del Despotado de Morea, donde se llevaban a cabo ceremonias y negociaciones diplomáticas esenciales. La Catedral de Agios Dimitrios, el edificio religioso más antiguo del sitio, fue testigo de la coronación de Constantino XI Paleólogo, el último emperador bizantino.
En contraste con la desolación de Mystras, el Monasterio de Pantanassa sigue habitado por una pequeña comunidad de monjas que cuidan los jardines floridos. Este monasterio, con su impresionante decoración escultórica, es un lugar de paz y reflexión. Otro lugar notable es el Monasterio del Peribleptos, famoso por sus frescos excepcionalmente conservados que narran historias bíblicas a través de una maestría artística que anticipa el Renacimiento.
Cómo llegar a Mystras
El viaje hacia este sitio histórico comienza generalmente en Atenas. Con un trayecto de aproximadamente tres horas por carretera, se atraviesa el istmo de Corinto y se continúa hacia Tripoli, disfrutando de paisajes montañosos impresionantes. Una vez pasada la ciudad de Esparta, se requiere solo unos minutos más para llegar a las laderas del Taigeto, donde se vislumbra la silueta de Mystras.
Para aquellos que no cuentan con un vehículo propio, existen autobuses regulares que conectan Atenas con Esparta, y desde allí se pueden tomar taxis o transporte local para cubrir los últimos cinco kilómetros hacia el antiguo asentamiento. Además, hay senderos señalizados que conectan con los pueblos cercanos, ideales para los amantes del senderismo y la naturaleza.