En la Semana Europea de la Movilidad la Real Sociedad Canina de España (RSCE) volvió a subrayar la ausencia de criterios uniformes para el tránsito de mascotas en el transporte colectivo. Con más de 7,5 millones de perros circulando por el país, la falta de coherencia genera confusión entre propietarios y operadores.
Diferencias visibles entre metros y autobuses en varias ciudades
En Madrid, el metro permite cualquier tamaño de perro siempre que lleve bozal y una correa de máximo 50 cm, sin ocupar asiento y con un único animal por viajero. Los autobuses de la EMT, en cambio, exigen que el animal vaya dentro de un transportín que no cause molestias. Barcelona sigue una lógica similar: el metro admite bozal y correa, mientras que los autobuses solo aceptan transportines cerrados, sin importar la raza.
En el caso de Valencia y Málaga, la restricción se traduce en un límite de peso: solo perros que no superen los 10 kg pueden abordar los autobuses, y deben ir en transportín. En Zaragoza, la situación es aún más contrastante: el autobús urbano restringe a mascotas de hasta 10 kg dentro de transportín, pero el tranvía permite perros más grandes siempre que lleven bozal y correa, sin límite de peso.
Renfe ha ampliado recientemente sus condiciones: en AVE, Avlo, Larga Distancia, Avant y Media Distancia, los perros de hasta 40 kg pueden viajar sin transportín, siempre que no pertenezcan a razas potencialmente peligrosas, sean menores de un año o hembras en celo. El animal ocupa la plaza de la ventanilla, con bozal y correa obligatorios, y se necesita la cartilla sanitaria vigente.
Horarios de sueltos en parques de Madrid y excepciones
El Ayuntamiento de Madrid establece una franja horaria oficial para que los perros puedan estar sin correa en zonas verdes. En invierno, el periodo autorizado va de 19:00 a 10:00 h del día siguiente; en verano, se retrasa una hora, iniciándose a las 20:00 y finalizando a las 10:00 h. Fuera de esos intervalos, la correa es obligatoria en todo momento.
Existen zonas rojas donde la presencia sin correa está prohibida independientemente del horario: áreas de juegos infantiles, espacios reservados a personas mayores, jardines de protección especial y cualquier zona con fuentes o estanques. Los perros catalogados como potencialmente peligrosos (PPP) deben ir atados y con bozal las 24 horas.
La normativa también recuerda la obligación de los propietarios de mantener la vigilancia visual, evitar riesgos a otros usuarios y recoger los excrementos al instante, bajo pena de multa administrativa.
Incidente con un perro potencialmente peligroso en Sant Antoni, Ibiza
Recientemente, en el pasaje de Sant Antoni, un perro PPP sin bozal se escapó del collar y atacó a otro animal durante un paseo. La dueña de la víctima, conocida como Grandjean Grandjean en redes, intervino físicamente para proteger a su perro y terminó derribada. El agresor, aunque estaba con correa, logró soltarse y causó una situación de riesgo que dejó al propietario del atacante visiblemente afectado.
Dos empleados municipales acudieron al lugar, pero el relato no indica su implicación directa en el control del animal. El episodio ha reavivado el debate sobre la exigencia de bozal para los PPP y la necesidad de una mayor vigilancia por parte de los dueños.
Ante este tipo de hechos, la RSCE insiste en que las reglas deben ser claras y homogéneas evitando que cada ciudad o medio de transporte sea una «gymkhana» normativa. La entidad cita a Londres como modelo, donde el Transport for London permite el acceso gratuito a perros en metro, autobuses, tranvías y trenes, siempre bajo correa y sin ocupar asientos.



