En la costa gallega, existe un lugar donde el tiempo parece detenerse. Muxía, un municipio coruñés, es conocido por ser el punto más occidental de la España peninsular, un lugar donde el sol se despide más tarde que en cualquier otro rincón del país. Este fenómeno único atrae a viajeros y fotógrafos que buscan capturar la magia de sus atardeceres.
La particularidad geográfica de Muxía no se limita a los meses de verano, cuando la claridad se mantiene hasta casi las once de la noche. Durante dos periodos específicos del año, del 24 de marzo al 23 de abril y del 18 de agosto al 19 de septiembre, la inclinación de la Tierra convierte a este saliente rocoso en el último punto de la Europa continental desde donde se puede contemplar cómo la estrella polar se oculta bajo el horizonte marino.
El fenómeno astronómico del Cabo Touriñán
Aunque muchos creen que Fisterra es el confín occidental, la realidad cartográfica sitúa al Cabo Touriñán como el auténtico punto más occidental de la España peninsular. Esta pequeña lengua de tierra se adentra cerca de un kilómetro en el océano Atlántico, ofreciendo una vista excepcional del vasto horizonte. Es esta posición geográfica la que provoca que el sol tarde más en ocultarse que en el resto del país.
La ciencia detrás de este espectáculo reside en la combinación entre la rotación terrestre y la inclinación de su eje. Durante los periodos mencionados, Touriñán se erige como el último punto de la Europa continental donde muere la luz diurna. Este fenómeno no desaparece, sino que se desplaza hacia el norte europeo, pasando por localidades noruegas antes de regresar a tierras gallegas.
Herencia espiritual y piedras mágicas
Muxía no solo es conocido por sus atardeceres. El núcleo urbano irradia una atmósfera espiritual muy vinculada a la tradición jacobea. El Santuario da Virxe da Barca erigido en el siglo XII sobre las rocas azotadas por la marea, es uno de sus baluartes más conocidos. La leyenda cuenta que la Virgen María llegó a esta ensenada a bordo de una embarcación lítica para infundir ánimos al apóstol Santiago.
Junto al santuario reposan tres moles de granito cargadas de misticismo, conocidas como las piedras mágicas la de Abalar, la dos Cadrís y la dos Namorados. Estas piedras atraen anualmente a miles de peregrinos deseosos de cumplir ritos ancestrales para obtener beneficios físicos o espirituales. La red monumental de la zona también incluye la iglesia de Santa María, ejemplo señero de gótico marinero, y la capilla de San Martiño de Ozón.
Rutas naturales y arenales entre dos mares
Para los amantes de las caminatas al aire libre, este tramo del litoral coruñés ofrece senderos que combinan la fiereza marina con remansos de agua dulce. Una de las rutas más destacadas es la que lleva al Santuario de San Xiao de Moraime un histórico monasterio benedictino fundado en el siglo XI. Este lugar destaca por su refinada arquitectura que marca el paso evolutivo del estilo románico al gótico.
El sosiego que se respira entre sus murallas y la belleza artística de sus frescos interiores convierten este punto en un alto en el camino clave para comprender el peso histórico del Camino de Santiago en la región. Además, la costa ofrece playas vírgenes y acantilados de vértigo, ideales para los amantes de la naturaleza y la aventura.



