Tras concluir su participación en el programa televisivo, la conductora Sol Pérez decidió tomarse un respiro junto a su esposo Guido Mazzoni y su pequeño Marco, de un año y medio. El primer tramo del viaje los llevó a Punta Cana donde disfrutaron de un all inclusive frente al mar, alternando tardes de sol, juegos en la arena y momentos de relax en la piscina del hotel.
Las imágenes compartidas en sus redes mostraron a Sol en bikini jugando con Marco, mientras el marido descansaba en la cama del mismo cuarto. Además, la presentadora aprovechó las instalaciones para entrenar, demostrando que combina salud y diversión familiar sin perder la rutina de ejercicio.
Del Caribe a la Florida: el itinerario de la familia Pérez-Mazzoni
Una semana después, la familia empacó nuevamente y voló a Orlando, Florida. Allí se reunieron con los padres de Sol y con los suegros, completando así la presencia de los cuatro abuelos. Se alojaron en una casa típica de la zona, lo que les permitió desplazarse cómodamente a los parques temáticos sin depender de hoteles turísticos.
El recorrido incluyó Disney World (Magic Kingdom, Toy Story Land y el área del Árbol de la Vida) y también visitas a Universal Studios donde probaron atracciones de Los Simpson y Harry Potter. Cada día se planificó respetando el ritmo de Marco: pausas para comer, traslado en cochecito con ventilador incorporado y siestas al aire libre para evitar el calor de Florida.
Momentos familiares: abuelos, juegos y descansos
Una de las particularidades del viaje fue la integración de los abuelos en todas las actividades. En múltiples fotografías aparecen los cuatro adultos compartiendo mesas en restaurantes, acompañando a Marco mientras exploraba acuarios o tomando el sol bajo la sombra del árbol con relieves de animales. En una escena, el abuelo de Marco juega con un tractor de juguete, subrayando la conexión intergeneracional.
La familia también capturó momentos más cotidianos: Guido recostado junto a Marco durante una pausa, Sol y Guido caminando por Toy Story Land con ropa ligera – camisetas sin mangas, shorts y gorras – y Marco observando con fascinación una gran escultura de Woody. Estas tomas no buscan la perfección fotográfica, sino registrar la felicidad total que vivieron.
Al inicio, Sol expresó dudas sobre si el extenso parque sería adecuado para un niño tan pequeño. Sin embargo, las imágenes revelan que Marco se adaptó rápidamente, mostrando curiosidad frente a los acuarios, sonriendo ante los personajes y disfrutando de los espacios al ritmo que él dictaba. Cada atracción se vivió como una nueva experiencia sensorial para él.
El relato final de la familia se resume en una frase que acompañó el álbum publicado en Instagram: «La felicidad es total… no sabíamos si a Marco le iba a parecer un buen plan y la verdad que estamos todos fascinados». Este viaje combina playarelax y magia demostrando que una planificación cuidadosa y la participación de varias generaciones pueden convertir unas vacaciones en recuerdos imborrables para todos.



