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El foco mediático sobre la ciudad del Apóstol ha vuelto a intensificarse tras la recomendación de The Times, que incorpora a Santiago de Compostela en su lista de mejores ideas de viaje para 2026. La publicación, firmada por Chris Haslam, destaca en su selección de 21 propuestas dos rutas jacobeas que terminan en Compostela: el Camino Inglés y el Camino Portugués. Este reconocimiento internacional llega en un momento en el que el destino convive con una realidad local compleja, lo que ha reabierto el debate sobre cómo combinar visibilidad y sostenibilidad.
En el reportaje se subraya la capacidad del Camino para ofrecer experiencias distintas a las del turismo masivo: paisajes costeros, etapas menos concurridas y una mezcla de esfuerzo y disfrute que el viajero moderno valora. Al mismo tiempo, los datos recientes sobre ocupación y estacionalidad alertan sobre la necesidad de políticas activas. La administración autonómica ha respondido con inversiones y nuevas herramientas de gestión que buscan equilibrar la llegada de visitantes con la preservación del patrimonio y la calidad de la acogida.
Por qué The Times destaca dos caminos
La presencia doble de Santiago en la lista no es casual: el Camino Inglés se aprecia por alternativas a la masificación y por etapas que combinan mar y campo, mientras que el Camino Portugués atrae por su clima, su oferta gastronómica y su creciente demanda desde ciudades como Oporto. Compostela, entendida como la meta espiritual y cultural, actúa aquí como un símbolo que concentra significados históricos y experiencias personales. Para muchos lectores del diario británico, estas rutas representan una forma de viajar más pausada y con contenido, lejos de los puntos saturados señalados por el propio reportaje.
Una selección que valora autenticidad
En la explicación de Chris Haslam se aprecia una preferencia por propuestas que priorizan autenticidad sobre lujo o espectacularidad: alojamientos con historia, senderos menos transitados y la posibilidad de experimentar el Camino como proceso personal. El artículo contrapone ese modelo al turismo de escaparate, usando metáforas que subrayan la concentración de visitantes en determinados espacios y ofreciendo al lector alternativas donde la experiencia se construye paso a paso.
Realidad local: desafíos y cifras
A pesar del reconocimiento exterior, la situación en la ciudad muestra signos de fragilidad. Los últimos registros apuntan a una ocupación hotelera del 34,97% en febrero y a una pérdida cercana a 20.000 pernoctaciones respecto al ejercicio anterior. Además, la competencia interna con otras urbes gallegas, como A Coruña y Vigo, y la menor conectividad aérea han sido citadas por el sector como factores que merman la estadía media y la capacidad de fidelizar visitantes durante todo el año.
Estacionalidad y eventos
La estacionalidad y la ausencia de grandes acontecimientos se señalan como obstáculos para mantener flujos constantes de turistas fuera de los picos tradicionales. Frente a ello, la promoción de citas culturales y deportivas y la recuperación de atractivos patrimoniales figuran entre las propuestas locales para diversificar la oferta y alargar la temporada turística.
Respuesta institucional e innovación en gestión
La Xunta de Galicia ha incrementado su apuesta por la ciudad: en 2026 destinó más de siete millones de euros a actuaciones relacionadas con el turismo, que incluyen desde la organización de eventos hasta la mejora de la atención al peregrino. También se han empezado a implantar herramientas tecnológicas: sensores en puntos como el Monte do Gozo y la praza do Obradoiro para monitorizar afluencias y adaptar la gestión en tiempo real. Estas iniciativas combinan inversión física y gestión digital con el propósito de equilibrar llegada de visitantes y conservación.
El reconocimiento de medios internacionales, junto con la cercanía de un nuevo Año Santo en 2027, coloca a Santiago ante una oportunidad y un reto simultáneos: consolidar su imagen como destino de profundidad y, al mismo tiempo, resolver las debilidades estructurales que limitan su rendimiento turístico. La tensión entre la mirada externa y las prioridades locales define ahora el debate sobre el futuro del Camino y de la ciudad que lo acoge.