Hungría ha sido pionera en la implementación de políticas pronatalistas, destinando una parte significativa de su PIB a incentivar la natalidad. Estas medidas, que incluyen préstamos sin intereses y subsidios, han generado tanto esperanzas como controversias.
En el corazón de Debrecen, una ciudad universitaria en el este de Hungría, Barbara Elek y su esposo Levi enfrentan una situación crítica. Tras tres tratamientos de fertilidad in vitro, esperan ansiosos los resultados que podrían cambiar su futuro financiero. Si no logran concebir, tendrán que devolver un préstamo cuantioso con penalizaciones, lo que consumiría casi la mitad de sus ingresos.
Incentivos económicos y su impacto
Desde 2004, bajo el gobierno de Viktor Orbán, Hungría ha puesto en marcha un conjunto de medidas pronatalistas diseñadas para aumentar la tasa de natalidad. Estas políticas incluyen préstamos condicionados a la natalidad, subsidios para familias numerosas y desgravaciones fiscales. El gobierno ha destinado entre el 4% y el 5% de su PIB a estas iniciativas, una cantidad similar a la que la OTAN recomienda invertir en defensa.
Máté y Ági Gorondy, padres de cinco hijos, son un ejemplo de cómo estas políticas han influido en las decisiones familiares. Gracias a las prestaciones por maternidad y las ayudas económicas, han podido reformar su casa y comprar un coche más grande. Además, Máté se beneficia de desgravaciones fiscales que aumentan con cada hijo, y Ági no pagará impuestos sobre la renta si vuelve a trabajar.
Resultados mixtos y desafíos futuros
Aunque la tasa de natalidad en Hungría aumentó de 1,25 en 2010 a 1,61 en 2026, en los últimos tres años ha descendido a 1,31. Este descenso ha generado debates sobre la eficacia de las políticas pronatalistas. Eva Fodor, codirectora del Instituto de la Democracia de la Universidad Centroeuropea, sugiere que los incentivos económicos pueden haber acelerado la decisión de tener hijos, pero no han logrado un aumento sostenido en la natalidad.
Timothy P. Carney, investigador del American Enterprise Institute, destaca que el mayor éxito de Orbán ha sido situar a la familia en el centro del discurso político. Sin embargo, también señala los costos y riesgos de estas políticas. Corea del Sur, que ha invertido alrededor de US$290.000 millones en incentivos similares, ha visto cómo su tasa de natalidad ha disminuido a 0,8 en 2026.
El caso de Barbara y Levi
Barbara y Levi se conocieron en línea hace nueve años y se casaron un año después. Sabían que querían tener dos hijos y solicitaron un préstamo para futuros padres de 10 millones de florines (US$33.000) en 2026. Sin embargo, las dificultades para concebir de forma natural los llevaron a una clínica de fertilización in vitro subvencionada por el gobierno. Para evitar penalizaciones, Barbara necesita demostrar que ha hecho todo lo posible por concebir, incluyendo someterse a cuatro ciclos de tratamiento.
La historia de Barbara y Levi refleja los desafíos y las esperanzas de muchas parejas húngaras que se benefician de estas políticas. Aunque las medidas han tenido un impacto inicial, su eficacia a largo plazo sigue siendo objeto de debate.



