Contents
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comunicó que el servicio de Global Entry quedaría suspendido mientras se mantenga el cierre parcial del gobierno que comenzó el 14 de febrero. La medida implica que los pasajeros preautorizados ya no podrán pasar por los quioscos biométricos que agilizan el trámite de ingreso al país; en consecuencia, muchos viajeros deberán usar las filas regulares de control de pasaportes.
Al mismo tiempo, la agencia decidió mantener, por el momento, las operaciones de TSA PreCheck, el programa que facilita el paso por seguridad en aeropuertos nacionales. Aunque PreCheck continúa activo, las autoridades indicaron que se evaluarán los recursos y el personal «caso por caso», lo que deja abierta la posibilidad de ajustes si la situación presupuestaria y de dotación no mejora.
Qué significa la suspensión para los pasajeros
La interrupción de Global Entry afecta sobre todo a viajeros internacionales que, hasta ahora, podían utilizar quioscos y carriles especiales para reducir el tiempo en aduanas y migraciones. En condiciones normales, los usuarios de Global Entry tardan apenas minutos en completar el proceso; con la suspensión, esas ventajas desaparecen y es probable que el tiempo en fila aumente notablemente.
Duración e incertidumbre
El DHS justificó la medida como una acción para «preservar fondos y personal» durante el cierre parcial, pero no fijó una fecha de reanudación. Dado que Global Entry se financia en gran parte con las tarifas de inscripción —por ejemplo, el pago que realizan los solicitantes cada varios años—, expertos y asociaciones del sector han cuestionado la lógica de la decisión porque el programa normalmente disminuye la carga de trabajo de los oficiales al canalizar viajeros preseleccionados.
Por qué PreCheck no fue suspendido (por ahora)
Tras la posibilidad inicial de cerrar tanto Global Entry como TSA PreCheck, las autoridades optaron por mantener operativa la segunda iniciativa. Líderes de la industria aérea y grupos de viaje presionaron para evitar la paralización de PreCheck, argumentando que su cierre generaría un impacto inmediato y masivo en los procesos de seguridad en aeropuertos.
Funcionamiento y personal esencial
Alrededor del 95% del personal de la TSA está catalogado como empleados esenciales y continúa trabajando a pesar de la falta de pago durante el cierre parcial. No obstante, en su comunicado la agencia aclaró que evaluará la situación operativa por restricciones de dotación y podría ajustar servicios si es necesario. También se suspendieron cortesías como los acompañamientos para miembros del Congreso, para concentrar recursos en la seguridad aérea.
Alternativas y recomendaciones para viajeros
Los pasajeros que enfrenten la falta de acceso a Global Entry pueden intentar mitigar demoras usando la aplicación Mobile Passport Control, ofrecida por el DHS y sin costo. Aunque no sustituye plenamente a Global Entry, Mobile Passport Control suele ser la alternativa más rápida para quienes no tienen acceso a los quioscos biométricos.
Además, las aerolíneas han ofrecido mayor flexibilidad en cambios de vuelo ante las complicaciones que genera el cierre parcial. Los viajeros deberían mantenerse informados a través de las apps oficiales de aeropuertos, de la TSA y de sus compañías aéreas, y considerar reprogramar itinerarios si los tiempos de espera previstos son elevados.
Reacciones del sector y contexto político
Organizaciones como la U.S. Travel Association han solicitado al DHS que reconsidere la suspensión, señalando que los programas de viajeros de confianza fortalecen la seguridad y optimizan los controles. Por su parte, representantes políticos criticaron la medida, describiéndola como una acción que usa a los viajeros como herramienta de presión política en la disputa presupuestaria.
El cierre parcial comenzó el 14 de febrero tras el fracaso de las negociaciones para financiar el Departamento de Seguridad Nacional, con desacuerdos centrados en cambios en las operaciones migratorias. Mientras persista ese estancamiento legislativo, las agencias federales deberán balancear la continuidad de servicios con la disponibilidad limitada de recursos.
Conclusión
La suspensión de Global Entry representa un revés para quienes dependen de procesos expeditos al regresar al país; aunque TSA PreCheck sigue operativo por ahora, la situación permanece tensa y sujeta a cambios. Los viajeros deben prepararse para tiempos de espera mayores, explorar opciones como Mobile Passport Control y seguir las comunicaciones oficiales para decidir si conviene ajustar sus planes de viaje.