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En el corazón de Torino, la Galleria Elena Salamon propone una exposición dedicada a Katsushika Hokusai que reúne más de 180 xilografías originales procedentes de su colección privada. La muestra ofrece una panorámica de la trayectoria del artista japonés, desde las primeras tablas hasta las creaciones tardías, con piezas que combinan escenas populares, experimentos técnicos y ejemplares de conservación excepcional.
El proyecto expositivo, titulado «Hokusai. Il segno che diventa vita», rinde homenaje al último nombre de arte del maestro —Gakyō rōjin Manji, el “viejo loco por el dibujo”— y plantea un recorrido que entiende el trazo como impulso vital. La selección curatorial destaca tanto los hitos iconográficos como obras menos conocidas que iluminan facetas íntimas de su trabajo.
Contenido y piezas clave de la exposición
La muestra se abre con dos estampas policromas de la serie Shokoku Taki Meguri (Tour delle cascate in varie province, c. 1832-1834), cuya intensidad cromática y composición resultan impactantes. Entre las obras más señaladas figura Warai Hannya (1831), un ejemplar raro y teatral que ilustra la fusión entre realismo drástico y una vena casi fantástica. Además, la exposición incluye ocho impresiones de la Tokaido Gojusan-eki (1804) y varias láminas pertenecientes a las célebres series sobre el monte Fuji.
Las series del monte Fuji
Se exhiben ejemplares de Fugaku Sanjūrokkei (Trentasei vedute del monte Fuji, c. 1830-1832) y de Fugaku Hyakkei (Cento vedute del monte Fuji, c. 1834-1835). Estas últimas, realizadas cuando Hokusai tenía más de setenta años, muestran una madurez poética notable: composiciones en tres tonos de gris que exploran el símbolo del monte como eje inmutable frente a la transformación del paisaje. Una obra destacada, Kaijo no Fuji (Il Fuji dal mare), es una reinterpretación madura del motivo de la onda y del Fuji como único punto fijo del universo.
Técnica, conservación y piezas raras
El recorrido pone especial atención a aspectos técnicos como el mokume-zuri —las venas de la madera visibles en las primeras tiradas— y presenta 55 estampas de la colección Denshin kaishu Ippitsu gafu (1823), apreciadas por sus tonos turquesa y rosa intensos. También se incluyen tres volúmenes completos de la trilogía Wakan ehon sakigake (1836), donde Hokusai imprime vigor narrativo a figuras legendarias.
Estado de conservación y valor en el mercado
Algunas piezas presentes en Torino destacan por su excepcional conservación, caso del ejemplar de Warai Hannya que conserva detalles y matices poco frecuentes en estampas de su época. Expertos han señalado la importancia de estas calidades para entender la evolución hacia lenguajes que más tarde darían origen al manga. En el mercado internacional, la proyección de Hokusai se confirma con subastas en las que impresiones de La Grande Onda han superado los 2,5 millones de euros.
Influencia cultural y legado
La llegada de las xilografías japonesas a Europa a finales del siglo XVIII y durante el XIX influyó decisivamente en numerosos artistas occidentales: Monet, Degas, Gauguin, Van Gogh y Whistler son solo algunos nombres que incorporaron soluciones compositivas y de perspectiva derivadas de estas estampas. Hoy la huella de Hokusai es ubicua: aparece en el manga, en el diseño contemporáneo, en la moda —piénsese en marcas como Kenzo—, en el tatuaje y en la gráfica digital.
La exposición en Torino, además de facilitar el acceso a obras que normalmente pertenecen a grandes museos, es también una cápsula pedagógica sobre técnicas tradicionales de impresión y sobre la persistente modernidad de una mirada que trasciende culturas.
Información práctica y contexto institucional
La rassegna se celebra en la Galleria Elena Salamon, sita en Via Torquato Tasso 11 (Piazzetta IV Marzo), Torino, desde el 6 marzo hasta el 24 aprile 2026. Horarios: martes, miércoles y viernes 15:00–19:00; jueves 10:30–19:00; sábado 10:30–18:00. Para consultas: Tel. +39 011 7652619; Cell. +39 339 8447653. Web: www.elenasalamon.com — Email: [email protected].
La galería, activa desde 2002 y heredera de la tradición iniziada por la famiglia Salamon en los años sesenta, ha reunido estas piezas a lo largo de décadas. Como recuerda la comisaria Elena Salamon, fue su abuela quien en 1969 introdujo las estampas japonesas en la escena cultural de Torino, marcando el inicio de una pasión que hoy se traduce en esta exposición.