Contents
La compañía aérea Ethiopian Airlines ha anunciado su intención de comenzar operaciones directas entre su hub en Addis Ababa y ciudades australianas a partir de 2028. Esta iniciativa busca completar la presencia de la aerolínea en todos los continentes habitados, consolidando su papel como un actor global en conectividad intercontinental. El proyecto está diseñado para mejorar los vínculos entre África y la región Asia-Pacífico, ofreciendo opciones más directas para pasajeros y carga.
La puesta en marcha de estas rutas está condicionada a la adquisición o arrendamiento de al menos dos aviones wide-body con capacidad para realizar trayectos de ultra-larga distancia. Entre los modelos evaluados aparecen el Airbus A350 y el Boeing 787 Dreamliner, aeronaves conocidas por su eficiencia de combustible y alcance. El consejero delegado, Mesfin Tasew, ha señalado que los retrasos en las entregas por parte de los fabricantes son un factor clave que determina el calendario de inicio.
Razones estratégicas y alcance del proyecto
La decisión de volar a Australia responde a una estrategia mayor: consolidar a Addis Ababa como un hub global que articule conexiones entre África, Europa, Asia y Oceanía. La llegada a ciudades australianas como Sydney, Melbourne y Brisbane llenaría la última pieza de la red mundial de Ethiopian, permitiendo a viajeros africanos y asiáticos un acceso más directo a Australia, y a pasajeros australianos opciones nuevas hacia destinos africanos con una sola escala en Addis Ababa. Además, la iniciativa puede impulsar el flujo de turistas, estudiantes y negocios entre continentes.
Requisitos técnicos y operativos
Para afrontar rutas que superan las 15 horas de vuelo según el par de ciudades elegido, la aerolínea necesita aeronaves con un balance entre autonomía, economía de combustible y capacidad de carga. El plan contempla tanto la compra como el leasing temporal si la entrega de pedidos pendientes no coincide con el cronograma previsto. A su vez, será imprescindible asegurar permisos bilaterales, franjas horarias en aeropuertos australianos y acuerdos logísticos en tierra que garanticen la operativa desde el primer día.
Flota y cronograma
Actualmente Ethiopian dispone de una flota moderna orientada al largo radio, y mantiene pedidos pendientes con fabricantes que influyen en la disponibilidad de equipos aptos para estas rutas. Tasew ha enfatizado que el inicio en 2028 es realista si se logra disponer de al menos dos wide-body antes de comenzar; en caso contrario, la compañía contempla alquilar equipos para respetar el objetivo temporal. En paralelo, se trabajará en formación de tripulaciones y en adaptar cabinas a las exigencias del mercado ultra-largo.
Aspectos regulatorios y comerciales
Más allá del equipo, la apertura de líneas a Australia requiere trámites regulatorios y negociaciones de derechos de tráfico entre gobiernos, además de coordinación con socios comerciales y alianzas. Ethiopian, como miembro de una gran alianza y con una red que suma más de 170 destinos en varios continentes, cuenta con herramientas de comercialización y códigos compartidos que podrían facilitar la entrada al mercado australiano, aunque la visibilidad de la marca y la estrategia de tarifas serán decisivas para captar pasajeros habituales de rutas via intermediarios tradicionales.
Impacto esperado y desafíos
Si se materializa, la conexión directa entre Addis Ababa y ciudades australianas podría reducir tiempos de viaje en algunas rutas y ofrecer una alternativa competitiva frente a escalas en hubs del Medio Oriente o Asia. Para Australia, esto abre acceso más directo a mercados africanos en expansión, con potencial para aumentar turismo, educación e intercambio comercial. Sin embargo, la rentabilidad en vuelos tan extensos depende de una combinación de ocupación, precios y capacidad de carga, así como de la predictibilidad en entregas de aeronaves y estabilidad operativa.
La propuesta mantiene intacto su potencial transformador para las conexiones intercontinentales, pero su ejecución sigue supeditada a la disponibilidad de aeronaves apropiadas, aprobaciones regulatorias y a la capacidad de la aerolínea para competir en rutas ultra-largas con estándares de servicio y costes eficientes.