El eclipse total de sol del 12 de agosto de 2026 dejó un sabor agridulce en Asturias. Mientras que en la costa el cielo cubierto impidió disfrutar del fenómeno en su plenitud, en las zonas altas de la cordillera Cantábrica la experiencia fue inolvidable. Este contraste marcó la jornada para los asturianos y los turistas que se desplazaron hasta la región para presenciar el evento.
La previsión meteorológica había advertido de la posibilidad de nubes bajas y nieblas en la franja costera, lo que llevó a muchos a buscar alternativas en el interior. La autopista del Huerna (AP-66) la N-630 y el puerto de Pajares registraron un aumento significativo del tráfico, con coches aparcados en los arcenes y en los aparcamientos de las estaciones invernales.
La costa asturiana, bajo un manto de nubes
Desde Castropol hasta Ribadedeva el litoral asturiano amaneció con un cielo encapotado que no dio tregua durante el eclipse. Aunque no se pudo observar el momento exacto en que la luna cubrió totalmente el disco solar, sí se notó cómo la oscuridad iba cayendo y luego volvía la luz. En lugares como el cerro de Santa Catalina en Gijón, el monte Naranco y el Parque del Oeste en Oviedo, la nubosidad y la niebla también impidieron una visión clara del fenómeno.
La decepción se mezcló con el ambiente festivo en puntos como el centro Niemeyer en Avilés, Luarca, Ribadesella y la comarca de la Sidra. A pesar de las condiciones adversas, cientos de personas se congregaron en estos lugares con la esperanza de ver el eclipse.
Éxito en las zonas altas de la cordillera
Quienes optaron por desplazarse a zonas altas de la cordillera, como Pajares o Tineo tuvieron más suerte. Allí, el cielo despejado permitió observar el eclipse en toda su magnitud, con más de un minuto y medio de totalidad. Este fenómeno, que ya se vivió en Asturias en 1905, no volverá a repetirse hasta el año 2180.
El Plan Territorial de Protección Civil del Principado de Asturias se mantuvo en alerta 2 durante toda la jornada, pero finalmente se desactivó a las 21:34 horas sin incidencias reseñables. El personal desplegado en los puntos de observación fue retirado progresivamente sin ningún problema.
El impacto del eclipse en el turismo
El eclipse total de sol también tuvo un impacto significativo en el sector turístico. Muchos hoteles y alojamientos en el Principado registraron un alto nivel de ocupación, con un 60% de los clientes llegando específicamente para presenciar el fenómeno. Este evento astronómico único atrajo a visitantes de todas partes, aunque no todos pudieron disfrutar de él como esperaban.
La DGT tuvo que implementar un dispositivo especial de vigilancia en las principales carreteras del tercio norte de la Comunidad de Madrid, debido a la avalancha de vehículos hacia la sierra. Las carreteras como la A-1 la A-2 la M-40 la M-45 la M-50 y la M-607 registraron tráfico lento o congestión.
Un fenómeno astronómico que, sin duda, quedará grabado en la memoria de quienes tuvieron la suerte de presenciarlo.



