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Tras recorrer Bulgaria durante varias semanas nos dimos cuenta de que planificar facilita mucho la experiencia. Esta guía reúne la información práctica que debes conocer antes de aterrizar: desde la documentación necesaria hasta cómo funciona el transporte público, pasando por la moneda, el idioma y consejos sobre seguridad. La idea es ayudarte a viajar por libre con confianza y aprovechar mejor el tiempo sin sorpresas desagradables.
Encontrarás en los siguientes apartados datos útiles sobre aeropuertos, trenes, autobuses, taxis, alojamiento y gastronomía, además de recomendaciones para evitar timos y para elegir si alquilar coche o moverte en transporte público. Hemos incluido observaciones sobre la atención sanitaria y seguros, y algunos trucos para entender el alfabeto cirílico y relacionarte con la gente local.
Bulgaria forma parte de la Unión Europea desde 2007, aunque no pertenece al espacio Schengen, por lo que existen controles fronterizos incluso con otros estados de la UE. Los ciudadanos españoles y de otros países miembros pueden entrar presentando el Documento Nacional de Identidad (DNI) vigente para estancias de hasta 90 días; no requieren visado. Si viajas desde fuera de la UE, consulta los requisitos de pasaporte y visado con la embajada o el consulado correspondiente antes de partir.
La moneda oficial es el lev (BGN), plural leva. El cambio está anclado al euro: 1 € = 1,9558 BGN, lo que facilita convertir precios: dividir los leva entre dos da un valor aproximado en euros. En las ciudades grandes se aceptan tarjetas Visa y Mastercard en hoteles, restaurantes y tiendas; en zonas rurales conviene llevar efectivo. Hay cajeros por todo el país y en el aeropuerto de Sofía es sencillo sacar dinero o pagar en taxi con tarjeta en mostrador oficial.
El idioma oficial es el búlgaro, una lengua eslava escrita con alfabeto cirílico. Aprender algunas palabras básicas facilita mucho la interacción: por ejemplo dobro utro (buenos días), dobŭr den (buenas tardes), da (sí) y ne (no). Ten en cuenta una curiosidad no intuitiva: el gesto de afirmación y negación puede invertirse respecto a lo que acostumbras, así que atiende a las expresiones verbales y gestos. En ciudades grandes y entre gente joven es más habitual encontrar personas que hablan inglés; en hoteles y alojamientos turísticos el personal suele manejarlo sin problema.
El país tiene una red de tren y autobús que conecta la mayoría de destinos turísticos. Los trenes no son de alta velocidad y algunos pueden ser antiguos, pero suelen ser fiables y ofrecen viajes cómodos y económicos; servicios como el estrecho de Septemvri a Bansko son especialmente pintorescos. Los autobuses cubren trayectos más directos y frecuentes a pueblos y rutas secundarias; los billetes pueden comprarse en taquilla o al conductor en la ruta.
El aeropuerto principal es Sofía (SOF), con conexiones de bajo coste desde varios países. Otros aeropuertos internacionales son Burgas (BOJ) y Varna (VAR), además de uno menor en Plovdiv (PDV). Desde el aeropuerto de Sofía se llega al centro en metro (estación Sofia Airport en la Terminal 2) o en autobús lanzadera entre terminales; fuera del horario diurno, el taxi contratado en la ventanilla oficial evita problemas de sobreprecio.
Los taxis son económicos pero conviene comprobar el precio por km indicado en la pegatina del vehículo y que el taxímetro funcione. No existe Uber generalizado, así que pedir al hotel que llame a uno suele ser la opción más segura. Si alquilas coche fíjate en la vigneta (vinetka) obligatoria para autopistas; suele incluirse con la reserva de vehículos de alquiler. La conducción puede resultar agresiva: evita viajar de noche si no conoces bien las rutas.
La oferta de alojamiento va desde hoteles de lujo hasta pensiones familiares y guest houses con excelente relación calidad-precio. También es posible pernoctar en algunos monasterios ortodoxos, con normas de convivencia y vestimenta. La cocina búlgara es abundante y económica: platos como el kavarma, el shopska o la banitsa son imprescindibles.
Bulgaria es, en términos generales, un país seguro; las autoridades extranjeras no señalan zonas de riesgo generalizado. No obstante, como en cualquier destino, protege tus pertenencias en lugares concurridos para evitar carteristas. La sanidad pública puede tener limitaciones en infraestructuras fuera de las grandes ciudades; por eso recomendamos contratar un seguro de viaje que permita acceder a clínicas privadas si hace falta. La Tarjeta Sanitaria Europea ofrece acceso a la atención pública en condiciones similares a las de la población local.
Con esta información básica en la mochila, viajar por Bulgaria por tu cuenta es totalmente factible y muy gratificante. Si planeas tus rutas con antelación y combinas trenes, autobuses y algún taxi puntual, descubrirás ciudades históricas, monasterios, costas del Mar Negro y montañas con un presupuesto razonable.
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