Contents
En los últimos años Uzbekistán ha experimentado un movimiento legislativo y social que ha alterado con rapidez varios indicadores clave sobre la participación de las mujeres en la vida pública y económica. La nación de Asia Central ha escalado posiciones en el índice global de Igualdad de Género y Gobernanza, y el informe Women, Business and the Law del Banco Mundial refleja una mejora sensible en su marco jurídico. Estos cambios no solo son cifras: se traducen en más presencia femenina en los parlamentos, mayor acceso a la educación superior y un impulso notable al emprendimiento femenino.
Para quien visita el país por turismo o negocios, entender este contexto resulta útil: las transformaciones configuran nuevas oportunidades laborales, proyectos de exportación y una escena tecnológica en crecimiento, sobre todo en educación digital y cursos de IA generativa. Además, programas de crédito y formación han permitido que miles de mujeres pongan en marcha negocios o accedan a empleos generadores de ingresos, cambiando la percepción tradicional del tejido productivo uzbeko.
Resultados legales y representación política
Las reformas inclusas en la Constitución y en más de 110 actos jurídicos han sido determinantes para la mejora en indicadores de género. En cifras concretas, el país subió 51 puestos en el índice de gobernanza y, según el Banco Mundial, figura en el puesto 48 de 190 economías en el informe Women, Business and the Law 2026, con una puntuación de 82,1 sobre 100. Estos avances incluyen puntajes máximos en áreas como movilidad, remuneración, cuidado infantil y derechos de propiedad, además de progresos en legislación laboral y de pensiones.
Representación en instituciones
La presencia femenina en las cámaras legislativas y en los órganos locales aumentó tras las elecciones de 2026: las mujeres ocupan el 38% de los escaños en la Cámara Legislativa, el 27% en el Senado y el 32,5% en los consejos locales. Este mayor protagonismo público está detrás de iniciativas que facilitan el acceso a la educación y al crédito, y que empujan a más mujeres a participar en la vida económica formal.
Educación superior y tecnología
En materia educativa, Uzbekistán muestra datos singulares: las mujeres representan el 54% del alumnado de educación superior, contabilizando más de 904.000 matrículas en 2026, y alcanzan el 61% en roles de investigación como becarias y doctorandas. El gobierno ha ampliado plazas financiadas por el Estado para mujeres de bajos ingresos, duplicando las cuotas estatales de 2.000 a 4.000, y ha aumentado significativamente las plazas de admisión para mujeres sin título pero con experiencia profesional, de 500 a 2.500. En paralelo, un análisis sobre brecha de género en IA generativa destaca a Uzbekistán como el único país donde las mujeres superan a los hombres en matriculación, con un 58,9%.
Impacto en la innovación
El protagonismo femenino en formación tecnológica genera ecos en el mercado laboral y en el tejido empresarial: más mujeres con competencias digitales significa mayor capacidad para crear productos, servicios y exportar conocimiento. Esta tendencia favorece la aparición de start-ups y mejora la competitividad del país en sectores intensivos en conocimiento.
Emprendimiento y acceso al crédito
El crecimiento del emprendimiento femenino es otra pieza central de la transformación. En 2026, más de 380.000 mujeres recibieron préstamos por un importe total de 1.520 millones de euros, según los datos oficiales, y programas públicos y privados han ayudado a alrededor de 2,3 millones de mujeres a acceder a trabajos con ingresos. Entidades financieras como BRB Bank han financiado más de 11.000 empresas lideradas por mujeres por un importe cercano a 29,34 millones de euros, con condiciones de amortización largas y periodos iniciales de carencia que facilitan el lanzamiento de negocios.
Historias de impacto
Casos concretos muestran el efecto práctico de estas políticas. Muqaddas Sodikova, de Andijón, retomó los estudios tras 12 años de interrupción gracias a una plaza ampliada y hoy lidera Sam Bright Line, que emplea a 18 personas fijas y a más de 180 temporales. Otro ejemplo es Nargiza Bekmuratova, fundadora de Artatex LLC, que logró llevar su producción textil a mercados como Estados Unidos, Rusia, Azerbaiyán y Kazajistán. Estas trayectorias ilustran cómo el acceso a la formación y al crédito puede transformar iniciativas locales en negocios con proyección internacional.
En conjunto, las reformas en Uzbekistán representan un cambio estructural que afecta a la educación, la economía y la participación ciudadana. Para viajeros interesados en comprender la región, estos avances ofrecen un contexto más rico: no solo se viaja para ver monumentos, sino también para observar un país en proceso de modernización social y económica, donde política pública, educación y financiación se combinan para abrir nuevas rutas a la igualdad y al crecimiento.