El primer desafío ganadero del mes de septiembre en Las Ventas dejó una tarde inolvidable para los aficionados. Alberto LamelasPérez Mota y José Carlos Venegas ofrecieron un espectáculo lleno de emoción y entrega, destacando en una corrida de Valdellán y Juan Luis Fraile con un sobrero de El Montecillo que añadió un toque especial.
Alberto Lamelas: entrega y emoción en cada faena
La actuación de Alberto Lamelas fue uno de los puntos culminantes de la tarde. Su faena al segundo toro, un ejemplar muy encastado de Juan Luis Fraile fue de máxima entrega. Lamelas demostró una firmeza y disposición excepcionales, consiguiendo muletazos profundos y de mano baja ante una embestida exigente. Aunque no estuvo acertado con el acero, la afición reconoció su esfuerzo con una ovación.
En su segundo toro, de Valdellán Lamelas volvió a destacar con un recibo vibrante a la verónica y muletazos limpios y de gran trazo. Aunque la faena decayó en algunos momentos, una buena estocada y la petición del público le valieron una vuelta al ruedo.
Pérez Mota: disposición y dignidad ante la adversidad
Pérez Mota mostró disposición y entrega con su lote, aunque de menos garantías. En su primer toro, de Valdellán dejó algunos compases destacados sobre la diestra. Con el cuarto toro, de Juan Luis Fraile el animal se vino abajo tras un largo tercio de banderillas, limitando las posibilidades del torero. A pesar de esto, Pérez Mota mantuvo la dignidad en su labor, aunque un mal uso de los aceros le costó los trofeos.
José Carlos Venegas: momentos de brillantez con el sobrero de El Montecillo
José Carlos Venegas tuvo sus mejores momentos con el sobrero de El Montecillo un toro que se movió con ritmo y humillación. Venegas toreó a placer, calentando al tendido con una labor destacada. Con el sexto toro, de Juan Luis Fraile volvió a ofrecer una faena importante con grandes momentos por ambos pitones. Sin embargo, su desacierto con la espada en los dos toros le impidió llevarse un triunfo más significativo.
La tarde en Las Ventas fue un espectáculo de emociones donde los tres toreros demostraron su talento y entrega, dejando una huella imborrable en la afición madrileña.



