En septiembre de 2026, la Agencia de la ONU para los Refugiados (UNHCR) y la aerolínea pan-africana ASKY firmaron un convenio de tres años que combina la experiencia técnica del sector aéreo con el mandato de protección de la agencia. El objetivo no es simplemente un acto simbólico; se trata de crear vías reales para que personas que han vivido desplazamientos prolongados accedan a formación, empleo y oportunidades de negocio.
El proyecto se despliega inicialmente en seis naciones de África Occidental y Central —Senegal, Ghana, Benín, Togo, Nigeria y Costa de Marfil— donde, según datos oficiales de septiembre de 2026, residen más de cuatro millones de refugiados y solicitantes de asilo. Mujeres y niños representan aproximadamente el 80 % de esa población, y cerca de 751 000 personas presentan necesidades de protección específicas, entre ellas mujeres y niños en situación de riesgo y personas con discapacidades. Estas cifras explican la especial atención que el programa otorga a mujeres y niñas, grupos que enfrentan barreras añadidas para acceder a la educación y al trabajo digno.
El acuerdo y su alcance geográfico
La alianza se apoya en la red regional de ASKY que opera una flota de 17 aviones y cubre 30 ciudades en 28 países africanos. Sus accionistas incluyen el Banco ECOWAS de Inversión y Desarrollo el Banco Oeste Africano de Desarrollo el Grupo EcobankEthiopian Airlines y el Gobierno de Togo. La sede de la aerolínea, en Lomé, Togo está siendo considerada como el futuro centro de capacitación para los refugiados que participen en el programa.
El convenio contempla también la posible inclusión de empresas lideradas por refugiados dentro de la cadena de suministro de la aerolínea, con un enfoque inicial en negocios artesanales. En fases posteriores, se prevé ampliar el apoyo a emprendimientos y a cadenas de valor agrícolas lo que abriría puertas a sectores productivos más allá de la aviación.
Primeras acciones: formación, pasantías y empleo
Durante la primera fase, el proyecto se centrará en la formación técnico-vocacional becas, pasantías y procesos de reclutamiento dentro del propio sector aéreo. ASKY evaluará a los refugiados que cumplan con sus requisitos habituales y los integrará a sus programas de capacitación y a sus esquemas de prácticas profesionales. Además, la aerolínea estudiará cómo los emprendimientos creados por refugiados pueden incorporarse a sus compras de bienes y servicios, dando visibilidad a negocios artesanales y de otra índole.
En paralelo, se buscará ampliar oportunidades de vida digna en Ghana, conectar negocios de refugiados con mercados en Senegal y fomentar la reunificación familiar y los retornos voluntarios, particularmente en Costa de Marfil. También se prevé la inclusión de servicios de transporte humanitario como parte del acuerdo, aunque aún están en fase de negociación.
El Director Regional de UNHCR para África Occidental y Central, Abdouraouf Gnon Konde subrayó la dimensión dignificante del proyecto: «Cuando el desplazamiento se extiende durante años, el acceso a habilidades, mercados y trabajo decente es esencial para restablecer la elección y la dignidad«. Konde añadió que la meta de la ONU es que, para 2035, la mitad de los refugiados en situaciones prolongadas logren pasar de la dependencia de ayuda a la autosuficiencia, y que alianzas como esta con empresas africanas conviertan esa aspiración en oportunidades concretas, sobre todo para mujeres y jóvenes.
Impacto esperado y perspectiva de futuro
El CEO de ASKY, Esayas W. Hailu describió la asociación como una extensión natural del papel de la compañía en el desarrollo del continente: «Como aerolínea pan-africana, vemos un vínculo directo entre nuestro negocio y el desarrollo de África«. Hailu enfatizó que los refugiados ya forman parte de las comunidades a las que sirve la aerolínea y que, a través del convenio, se pretende conectar su talento y su espíritu emprendedor con oportunidades reales en la aviación al tiempo que se invita a otras compañías africanas a adoptar políticas de inclusión.
Si la iniciativa logra sus objetivos, se abrirá un precedente para que sectores como la hotelería, los operadores de tierra, agencias de viajes y gestores de destinos consideren la contratación inclusiva y la diversificación de proveedores como parte de su estrategia. Este sería el primer convenio de la UNHCR con una aerolínea regional en África Occidental y Central, y el primero de su tipo en toda África subsahariana. El éxito del programa podría, por tanto, inspirar a una amplia gama de actores del turismo y la logística a replicar el modelo, generando un círculo virtuoso de empleo, desarrollo económico y mayor cohesión social.



