El municipio de Alovera, con una población de 14.500 habitantes, se sitúa a apenas diez kilómetros al suroeste de Guadalajara y a treinta minutos de la capital española. Conocido por alojar la planta de cerveza de Mahou, el poblado se prepara ahora para recibir lo que sus promotores describen como la mayor playa artificial de Europa. El pasado jueves se firmó el acta de replanteo y, oficialmente, la fase de construcción dio comienzo, marcando el inicio de un proyecto que aspira a transformar unos terrenos áridos del Corredor del Henares en un entorno similar al Caribe.
Detalles técnicos y económicos de Alovera Beach
El complejo ocupará 104.000 m², distribuidos entre una laguna de 21.000 m² de aguas cristalinas y una playa de arena blanca que abarca 16.000 m². La inversión total supera los 29 millones de euros y se reparte en varias fases cuya culminación está prevista para marzo de 2028, con la apertura al público programada para el verano de ese mismo año. Según los promotores, la obra generará más de 150 puestos de trabajo directos e indirectos, creando oportunidades en la hostelería, el comercio, el transporte y los servicios locales. Además, el proyecto contempla un Beach Club de 2.000 m², zonas gastronómicas y una variada programación de actividades acuáticas y deportivas.
Controversia medioambiental y consumo de agua
El aspecto más polémico gira en torno al consumo de agua potable. Los cálculos oficiales indican que la laguna requerirá 32.784 m³ al año, equivalentes a más de 32 millones de litros, lo que supuso la reacción de Ecologistas en Acción, que calificó al proyecto de «aberrante y especulativo». La organización subrayó que la cantidad de agua requerida equivale al consumo anual de 90 hogares y advirtió sobre el impacto en una zona propensa a sequías. Los defensores del parque, sin embargo, destacan que la tecnología Crystal Lagoons funciona con un circuito cerrado, reponiendo únicamente el agua perdida por evaporación y reduciendo el consumo total en un 40 % respecto a una piscina tradicional del mismo tamaño. Asimismo, afirman que el sistema de desinfección por pulsos disminuye el uso de químicos hasta 100 veces y que la demanda eléctrica representa apenas entre el 1,4 % y el 2,2 % de una piscina convencional.
Perspectivas turísticas y repercusión local
La proximidad a Madrid y la excelente conectividad mediante la autovía A-2 son elementos clave para los promotores, que visualizan a Alovera Beach como una alternativa de ocio para miles de madrileños que buscan una escapada costera sin desplazarse al litoral. El complejo ofrecerá deportes náuticos como paddle surf y kayak, así como actividades en la arena como vóley playa y pádel tenis. Además, se prevé la organización de eventos, espectáculos y celebraciones fuera de la temporada estival, lo que permitiría que el recinto opere durante gran parte del año. Las autoridades municipales han defendido que el proyecto no supondrá gasto alguno para las arcas públicas, aunque se cobrará un canon por el uso de terrenos que actualmente están sin destinar. En sus comunicaciones, el ayuntamiento asegura que el consumo de agua es comparable al de 90 viviendas y lo considera una «alternativa sostenible».
En conclusión, Alovera Beach se perfila como un proyecto ambicioso que combina inversión, empleo y una oferta de ocio sin precedentes en la zona interior de España. Sin embargo, las dudas sobre su sostenibilidad hídrica y su impacto ambiental persisten, convirtiendo a la playa artificial en objeto de debate entre promotores, autoridades y colectivos ecologistas. El desenlace de este conflicto determinará si la «playa del Caribe» conseguirá consolidarse como un referente turístico o será recordada como un caso de exceso de especulación.



