Mientras la mayoría de los viajeros se agolpan alrededor del Coliseo o la Fontana di Trevi, Carlo Coronati propone una forma distinta de conocer la capital italiana. En su nuevo libro Roma, Guía Errante en la Belleza Oculta el autor, experto en trekking de montaña, transforma la ciudad en un amplio sendero urbano donde la Roma verde se vuelve protagonista.
El proyecto nace de una experiencia personal: una lesión en 2012 obligó al escritor a rehabilitarse caminando por su propia ciudad. Esa necesidad de mover los pies lo llevó a trazar recorridos que fuera de los clásicos circuitos turísticos, una idea que se consolidó gracias al apoyo del librero Bruno Boschin. Desde entonces, Coronati ha publicado tres volúmenes anteriores y ahora presenta su cuarto libro, centrado en trece itinerarios que cruzan parques, barrios, escaleras y obras de arte urbano.
Los inicios de la Guía Errante
Coronati vive la mayor parte del año en la Valle d’Aosta pero mantiene una relación estrecha con Roma, la ciudad que considera su hogar. Tras recuperarse de la fractura, comenzó a registrar cada paso que daba, combinando su experiencia en montaña con la curiosidad de explorar cada rincón. La amistad con el librero Bruno Boschin – quien ya no está entre nosotros – fue el impulso decisivo para publicar su primera obra sobre rutas romanas. Cada itinerario sigue una lógica de al menos quince kilómetros, con una mentalidad de montaña: conectar diversos temas que doten de identidad y genius loci a cada sendero.
Rutas que revelan una Roma verde
Los trece caminos seleccionados atraviesan áreas que la mayoría de los turistas ignora. Desde el recorrido que une Fidene con Nuovo Salario pasando por el Anillo de las Murallas Aurelianas hasta los parques más salvajes como el Pineto la Caffarella o la Insugherata la guía muestra una Roma que se enorgullece de ser la más verde de Europa. En la zona de Villa Ada, cerca de los Parioli, el paisaje se vuelve tan amplio que el visitante pierde toda referencia de monumentos tradicionales, sumergiéndose en una naturaleza casi silvestre dentro de la urbe.
Otro punto destacado es el recorrido por las escaleras y escaleretas de Monte Sacro un barrio que suele permanecer fuera de los grandes ejes de tráfico. Allí, los escalones se convierten en verdaderos pasos de descubrimiento ofreciendo miradas inesperadas a la arquitectura local y a pequeñas plazas que sólo se aprecian caminando despacio.
Street art, escaleras y la filosofía del caminar
La street art ocupa un espacio especial en la obra de Coronati. En el distrito del Trullo los murales proliferan junto a la histórica Torre Righetti escenario del film de Pier Paolo Pasolini «Uccellacci e uccellini». Estos muros, surgidos después de la iniciativa poética de los «Poetas del Trullo», traducen versos en imágenes, creando una simbiosis entre literatura y pintura urbana. El autor subraya que el arte callejero es opositor, rebelde y a la vez compartido por los vecinos, pues los artistas escuchan las historias locales antes de plasmar sus obras.
El itinerario continúa hacia el famoso serpente de Corviale un bloque residencial de 990 metros que fue escenario del filme «Scusate se esisto». A través de callejones y zonas residenciales, el recorrido muestra cómo una arquitectura controvertida puede regresar a la vida mediante el paso del tiempo y la creatividad local. Asimismo, Coronati recomienda la zona de Garbatella – accesible desde la línea B del metro – como una experiencia casi de ensueño. Construido entre 1920 y 1930, cada chimenea de sus casas lleva la firma del arquitecto, y los murales diseminados invitan a seguir explorando, extendiéndose a Tor Marancia donde una enorme isla de graffitis transforma una zona antes considerada desfavorecida.
Finalmente, el autor insiste en que la mejor forma de vivir estos caminos es caminando o en bicicleta. El flâneur moderno tiene la libertad de detenerse, desviar la ruta y descubrir una antigua botiga o un rincón inesperado. Además, combinar el pie con el transporte público evita la dependencia del coche y permite completar los itinerarios sin necesidad de volver sobre el mismo tramo, ofreciendo una visión más auténtica y menos contaminada de la ciudad.



