Viajar durante el embarazo puede ser una experiencia gratificante, pero requiere una planificación cuidadosa para garantizar la seguridad y el bienestar tanto de la madre como del bebé. Con la información adecuada y algunos consejos prácticos, es posible disfrutar de tus viajes sin preocupaciones.
Imagina un viaje a Palm Springs donde el calor puede ser abrumador. Una mujer en su quinto mes de embarazo decidió explorar el Parque Nacional Joshua Tree durante una ola de calor de 32 grados Celsius. A los treinta minutos de iniciar su caminata, sufrió un golpe de calor y sus pies se hincharon. Este incidente subraya la importancia de tomar precauciones adicionales durante el embarazo.
Consulta con tu médico antes de viajar
Antes de planificar cualquier viaje, es fundamental consultar con tu médico. Mark Turrentine profesor del Baylor College of Medicine recomienda hacerlo con al menos cuatro a seis semanas de antelación. El médico podrá evaluar los riesgos y confirmar si estás en condiciones de viajar.
El período más recomendable para viajar, en la mayoría de embarazos únicos de bajo riesgo, se sitúa entre las semanas 14 y 28. Las emergencias son más frecuentes durante las primeras doce semanas o al inicio del tercer trimestre. Jennifer Doorey profesora asistente del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Johns Hopkins advierte que las aerolíneas pueden negarte el abordaje en cualquier etapa del embarazo.
Es importante llevar una carta del médico que incluya tu fecha probable de parto y que indique que eres apta para volar. Después de la semana 28, muchas aerolíneas internacionales exigen este tipo de documentación. A partir de la semana 36, algunas compañías no permiten el embarque salvo en circunstancias especiales. Las líneas de cruceros, por su parte, a menudo no aceptan pasajeras embarazadas después de la semana 23.
Prioriza el acceso a atención médica de calidad
Tu médico puede ayudarte a evaluar los servicios sanitarios disponibles en tu destino y a diseñar un plan de contingencia. Es crucial considerar si una isla o zona remota cuenta con un hospital, una unidad de trabajo de parto o una unidad de cuidados intensivos neonatales.
Si vas a hacer un viaje en crucero, investiga el nivel de atención a bordo y en los puertos de escala. Al volar, considera el tiempo en el aire, si se sobrevuelan grandes masas de agua, y las opciones médicas disponibles en caso de un aterrizaje de emergencia.
Consulta las recomendaciones de viaje de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud para identificar regiones con riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos que puedan provocar complicaciones en el embarazo. Turrentine recomienda protegerse con ropa de manga larga, usar repelentes seguros durante la gestación y dormir en interiores con aire acondicionado y ventanas cerradas.
Planifica tu cobertura médica con antelación
La mayoría de los seguros de salud de Estados Unidos no cubren la atención en el extranjero, por lo que es necesario contactar a tu aseguradora. Considera adquirir una póliza de seguro de viaje independiente que cubra emergencias y evacuación. Aunque la atención rutinaria del embarazo y el parto rara vez está incluida, algunas urgencias sí lo están.
Lleva tu expediente médico prenatal en formato digital e impreso, así como un suministro adicional de tus medicamentos recetados. Estos documentos pueden ser cruciales en caso de una emergencia médica durante tu viaje.
Protégete durante el trayecto
Mantenerse hidratada es clave. Doorey sugirió beber una botella de agua antes del vuelo, terminar otra a bordo y consumir más líquido si el viaje es largo. Usar medias de compresión ayuda a mejorar la circulación, reducir la hinchazón y prevenir la formación de coágulos, como la trombosis venosa profunda.
El cinturón de seguridad debe colocarse de forma correcta: “Debes colocarlo en el pliegue debajo del vientre, como si tocara los dos huesos de la cadera en cada lado”, señaló Doorey. También advirtió que no se deben elevar las piernas sobre el tablero del auto por si se despliega la bolsa de aire.
Cuidados en el destino
Reservar un alojamiento con aire acondicionado y ascensor, o bien pedir una habitación en un piso bajo, es una buena práctica. Informar al personal del hotel sobre tu embarazo también puede ser útil.
Alison Mullis quien administra un blog de viajes familiares, comentó que vale la pena darse el lujo de pagar una habitación con vista. Durante una visita a las islas Azores en su segundo trimestre, tuvo que guardar reposo por enfermedad, pero afirmó que el paisaje que pudo observar fue memorable.
No se deben programar demasiadas actividades en un solo día. Es mejor evitar las bañeras de hidromasaje y controlar la temperatura corporal, ya que el sobrecalentamiento es común y especialmente riesgoso durante el primer trimestre. Los síntomas incluyen sudoración excesiva, dolor de cabeza u orina oscura, entre otros. Turrentine indicó que, ante estos signos, hay que beber agua fresca lentamente y descansar.
Actividades físicas que puedan causar un traumatismo abdominal, como el esquí o el buceo, deben evitarse. Presta atención a los signos de advertencia de urgencia materna, o síntomas asociados con la presión arterial alta o el parto prematuro. Busca atención médica en caso de dolor abdominal, sangrado vaginal, contracciones o cualquier otro síntoma preocupante.



