Los Alpes franceses son un destino de ensueño para los amantes de la naturaleza y la aventura. Con sus lagos de color turquesapueblos alpinos de cuento y carreteras panorámicas esta región ofrece una experiencia única para quienes disfrutan de viajar en coche.
En esta guía, te llevaremos a través de algunos de los rincones más espectaculares de Alta Saboya y el macizo del Mont Blanc combinando destinos tan diversos como el elegante Megève las panorámicas de Combloux el espectacular lago de Annecy y las montañas de Chamonix.
Los imprescindibles de los Alpes franceses
Lo que más nos encantó de esta ruta es la variedad de paisajes y experiencias que ofrece. En apenas unos días, puedes pasear por canales medievales, contemplar glaciares, ascender en algunos de los teleféricos más impresionantes de Europa, disfrutar de pueblos llenos de encanto y recorrer carreteras que parecen diseñadas para los amantes de la conducción.
Si dispones de más tiempo, la ruta puede ampliarse fácilmente hacia el macizo de los Écrins incluyendo lugares tan espectaculares como La Grave-La Meije o el Pic Blanc de Alpe d’Huez e incluso cruzar el túnel del Mont Blanc para descubrir Courmayeur y el Valle de Aosta en Italia.
Itinerario por los Alpes franceses en coche
Esta propuesta combina algunos de los lugares más espectaculares de los Alpes franceses, desde el lago de Annecy y los elegantes pueblos de Alta Saboya hasta la alta montaña de Chamonix y los impresionantes paisajes de los Écrins. Si dispones de menos tiempo, puedes realizar la ruta principal en una semana. Si cuentas con diez días o más, merece mucho la pena añadir La GraveAlpe d’Huez e incluso cruzar a Italia para descubrir Courmayeur y el Valle de Aosta.
Días 1 y 2: Annecy y el lago más bonito de los Alpes franceses
La mejor forma de comenzar esta ruta por los Alpes franceses es instalándose en Annecy una de las ciudades con más encanto de toda la región. Conocida por sus canales, fachadas de colores y ambiente relajado, constituye una base perfecta para explorar tanto la ciudad como el espectacular lago que la rodea.
El primer día puede dedicarse a descubrir el casco histórico de Annecy. Pasear por las calles empedradas de la Vieille Ville cruzar sus puentes, fotografiar el Palacio de la Isla y disfrutar de las terrazas junto a los canales permite comprender por qué muchos la consideran una de las ciudades más bonitas de Francia.
El segundo día puede dedicarse por completo al lago de Annecy. Lo ideal es recorrer parte de sus orillas en coche o bicicleta realizando varias paradas en algunos de sus puntos más espectaculares, como TalloiresMenthon-Saint-BernardDuingt y el Col de la Forclaz.
Día 3: Megève, el pueblo alpino más elegante de los Alpes franceses
Después de descubrir Annecy y su lago, la siguiente etapa de la ruta nos lleva hasta Megève una de las localidades más exclusivas y sorprendentes de los Alpes franceses. El trayecto apenas supera la hora de conducción, por lo que podrás dedicar prácticamente toda la jornada a recorrer el pueblo y disfrutar de su ambiente.
Megève es uno de esos lugares que llaman la atención desde el primer momento. Más allá de sus bonitas calles empedradas y sus chalets de madera, lo que realmente sorprende es el nivel de lujo que se respira en cada rincón. Hoteles históricos, boutiques exclusivas, impresionantes residencias alpinas y vehículos de alta gama forman parte del paisaje cotidiano de una localidad que lleva décadas siendo uno de los destinos de montaña más prestigiosos de Francia.
Día 4: Combloux, las mejores vistas del Mont Blanc
La cuarta jornada de esta ruta por los Alpes franceses puede parecer una simple etapa de transición entre Megève y Chamonix, pero terminó convirtiéndose en una de nuestras mayores sorpresas del viaje. A apenas unos kilómetros de Megève se encuentra Combloux un pequeño pueblo de montaña que presume de ofrecer algunas de las mejores vistas del Mont Blanc de toda Francia.
Mientras que localidades como Chamonix impresionan por su ambiente alpino o sus teleféricos de alta montaña, Combloux destaca por algo mucho más sencillo: la posibilidad de contemplar el macizo del Mont Blanc prácticamente en su totalidad desde numerosos puntos del valle. De hecho, las panorámicas que obtuvimos aquí fueron algunas de las mejores de todo el viaje.
Días 5 a 8: Chamonix y el corazón del macizo del Mont Blanc
Tras recorrer Annecy, Megève y Combloux, la ruta alcanza su punto culminante en Chamonix probablemente el destino de montaña más famoso de Francia y uno de los lugares más impresionantes de todos los Alpes. Rodeada por algunas de las cumbres más altas de Europa occidental, esta localidad combina paisajes espectaculares, historia del alpinismo y algunas de las atracciones de montaña más impresionantes del continente.
A diferencia de otros destinos de la ruta, recomendamos dedicar varios días a Chamonix. Las actividades son numerosas, los paisajes cambian constantemente y existe una enorme variedad de excursiones para todos los niveles.
Días 9 y 10 (opcionales): La Grave, Alpe d’Huez y los Alpes más salvajes
Si dispones de algunos días extra, nuestra recomendación es prolongar la ruta hacia el macizo de los Écrins, una de las zonas de montaña más espectaculares y menos masificadas de Francia. Mientras que Annecy, Megève o Chamonix concentran gran parte del turismo alpino, aquí encontrarás paisajes más salvajes, pueblos de alta montaña y algunas de las experiencias panorámicas más impresionantes de todo el país.
Extensión opcional: Courmayeur y el Valle de Aosta, la vertiente italiana de los Alpes
Si dispones de más tiempo, existe una ampliación que recomendamos especialmente. Desde Chamonix basta atravesar el túnel del Mont Blanc para entrar en Italia y descubrir el espectacular Valle de Aosta una de las regiones alpinas más impresionantes de Europa.
Lo mejor de esta extensión es que permite comparar dos formas distintas de entender la montaña. Mientras que Chamonix representa el alpinismo francés y los grandes teleféricos, Courmayeur ofrece una experiencia más tranquila, elegante y gastronómica, sin renunciar a paisajes extraordinarios.



