La Toscana es sinónimo de arte renacentista y paisajes de ensueño, pero hay otra Toscana, una Toscana difusa llena de pueblos escondidos tradiciones centenarias y curiosidades que esperan ser descubiertas. Gracias a la iniciativa Comuni non comuni promovida por Anci Toscana es posible explorar esta región bajo una nueva luz, descubriendo lugares y historias que van más allá de los itinerarios turísticos habituales.
El director de Anci ToscanaSimone Gheri ha destacado cómo esta iniciativa es una invitación a planificar escapadas y fines de semana para descubrir destinos originales, explorando pueblos y paisajes alejados de los circuitos más transitados. Un viaje que promete sorprender incluso a quienes creen conocer cada rincón de la Toscana.
Magliano in Toscana: donde la tradición se ilumina
En Magliano in Toscana el territorio se ha iluminado con grandes esculturas luminosas creadas en colaboración con la empresa local RF Light Glow. Estas instalaciones, como un caliz de vino para la manifestación Vinellando una estrella para las festividades navideñas y un corazón con la inscripción +pace -guerra se han convertido en nuevos símbolos que unen tradición, eventos y creatividad contemporánea.
Estas obras, ubicadas en el torrione de las murallas medievales, representan una manera original de contar la historia de la comunidad y su capacidad para acoger a ciudadanos y visitantes.
Cascina: la Torre Eiffel toscana
En Cascina una rotonda da la bienvenida a una curiosa réplica de la Torre Eiffel coronada por un pequeño avión. Esta obra de hierro, creada por el artesano Mario Vanni conocido como Stagnabricchi rinde homenaje a Giuseppe Cei pionero de la aviación cascinese que en 1911 sobrevoló el famoso monumento parisino con su biplano.
Un tributo que cuenta la conexión entre innovación, memoria y el saber hacer local.
Vada: las casitas coloridas de los pescadores
En el litoral de Vada en el municipio de Rosignano Marittimo las características casitas coloridas del antiguo pueblo de pescadores continúan narrando la historia de una comunidad donde la vida cotidiana está marcada por el ritmo del mar. Nacidas como refugio para herramientas y punto de apoyo para la pesca, hoy son uno de los paisajes más reconocibles de la costa, con sus colores vivos que antes servían para distinguir las diferentes propiedades.
Massa Marittima: el Árbol de la Fertilidad
En Massa Marittima la Fonte dell’Abbondanza alberga el famoso Árbol de la Fertilidad un fresco del 1265 que ha sobrevivido hasta nuestros días gracias a una fina capa de calcáreo. Antaño fuente de agua y almacén de cereales, hoy es una atracción singular con un significado simbólico ligado a la fertilidad y la prosperidad.
Sinalunga: la Ventana de la Espía y La Fratta
En Sinalunga la Ventana de la Espía captura la mirada de los visitantes con una ilusión óptica que la hace parecer siempre entreabierta, aunque en realidad sea falsa. Según la tradición, desde esa ventana una anciana del pueblo observaba a los transeúntes para luego contar sus historias a las otras mujeres del lugar. Restaurada en 1987 y valorizada con la recuperación del Teatro Pinsuti en 2002 es hoy una peculiaridad del pueblo.
También en Sinalunga merece una visita La Fratta un lugar que combina hospitalidad, tradición agrícola y cría de la prestigiosa raza Chianina. Además de su valor histórico, el lugar está vinculado al mundo del cine: en 2019 el director Matteo Garrone lo eligió como ubicación principal de la película Pinocchio con Roberto Benigni transformando sus paisajes rurales en el pueblo de Geppetto.
Montopoli in Val d’Arno: el Dulce de la Paz
Entre historia y gastronomía se mueve Montopoli in Val d’Arno donde la tradición del Dulce de la Paz vincula una receta a base de harina de avellanas, higos secos y miel a la leyenda del asedio de Castruccio Castracani y la posterior paz de 1329. Junto con la condotta Slow Food del Comprensorio y la asociación Arco di Castruccio se ha constituido la comunidad del alimento, previa a la creación de un Presidio Slow Food para convertirlo en un símbolo del territorio.
Santa Croce sull’Arno: el Amaretto del Monasterio Agostiniano
Entre las excelencias para degustar está el amaretto de Santa Croce sull’Arno un dulce en forma de montañita nacido en el Monasterio Agostiniano de Santa Cristiana a finales del siglo XIX. Cada año, en la fiesta de la Assunta este dulce se convierte en protagonista de celebraciones que unen tradición y sabor.
Estos son solo algunos de los tesoros escondidos que la Toscana difusa tiene para ofrecer. Una invitación a explorar, descubrir y apreciar las maravillas menos conocidas de una región que nunca deja de sorprender.



