En un movimiento sin precedentes, Ana Salinas catedrática de la Universidad de Málaga y candidata al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha decidido tomar la iniciativa en su campaña para el prestigioso puesto. Mientras el Gobierno español mantiene una postura de neutralidad pública, Salinas ha optado por una estrategia proactiva, reuniéndose con parlamentarios en Estrasburgo para ganar apoyo antes de la votación decisiva.
El proceso para seleccionar al próximo juez español en el TEDH está en su fase final. Tras la designación de una terna de candidatos por parte del Consejo de Ministros la decisión final recae en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa compuesta por representantes de 46 países. La votación está programada para finales de septiembre, y Salinas no quiere dejar nada al azar.
Una estrategia sin precedentes
El gesto de Salinas de presentarse en el Consejo de Europa para hacer lobby por su candidatura ha sorprendido a muchos. Según fuentes cercanas, esta es la primera vez que un candidato se reúne directamente con los parlamentarios que participarán en la votación definitiva. El mensaje fue claro y directo: «Hola, está en la sala Ana Salinas, candidata a juez por España del TEDH. Por si alguno quiere subir».
Las delegaciones nacionales en la Asamblea Parlamentaria tienen salas de reuniones y despachos para sus miembros. Salinas aprovechó esta infraestructura para anunciar su llegada y abrir la puerta a posibles encuentros. Aunque el Gobierno español no ha expresado públicamente su preferencia, fuentes internas sugieren que Salinas es la candidata favorita, seguida de cerca por Daniel Sarmiento y Luis Jimena.
El contexto de la selección
El puesto en el TEDH es de gran importancia para España, ya que este tribunal es la última instancia en asuntos considerados relevantes por el Gobierno. Entre los casos que podrían llegar al TEDH se encuentra la posible condena del exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. La selección del candidato español es un proceso riguroso que incluye una fase nacional y una internacional.
En la fase nacional, el Gobierno español designó una terna de candidatos, pero este proceso no ha estado exento de controversias. El concurso abierto por el Gobierno ha sido impugnado en los tribunales nacionales, y el Tribunal Supremo ha ordenado al Gobierno comunicar la existencia de recursos judiciales contra el acuerdo del Consejo de Ministros. Esta situación añade un nivel de incertidumbre al proceso de selección.
El papel del panel consultivo
Antes de la votación parlamentaria, un panel consultivo se encarga de velar por el cumplimiento de los estándares del Consejo de Europa en la etapa nacional del proceso. Desde julio de 2026, este panel incluye a Luis López Guerra un conocido del PSOE y exsecretario de Estado de Justicia, quien también fue magistrado del TEDH entre 2008 y 2018.
El panel consultivo juega un papel crucial en garantizar la transparencia y ejemplaridad del proceso. Su labor es asegurarse de que los candidatos cumplan con los requisitos establecidos por el Consejo de Europa. Este órgano ha sido clave en procesos anteriores, como el que llevó a la selección de María Elósegui quien sorprendió a muchos al ser elegida pese a no ser la candidata favorita inicialmente.
La decisión final recae en una Asamblea con 340 representantes de 46 países distintos. El TEDH es conocido por su estricto cumplimiento de los estándares de transparencia y ejemplaridad, lo que añade presión a los candidatos y a los parlamentarios que deben tomar la decisión final.



